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Triunfando como siempre

Por Óscar G. Chávez

Octubre 01, 2022 03:00 a.m.

A

El éxito de la presentación del Informe de Gobierno de Ricardo Gallardo, ahora llamado “de resultados” es indiscutible. Nada en contra del montaje se puede argumentar; lo de este gobierno, va quedando claro por si había alguna duda, son las puestas en escena de espectáculos apantalladores con mucho de forma pero nada sustancioso de fondo. Oro de corneta.  

Todo fue al gusto del gobernador: el recinto y su resguardo policial, la escenografía, el rito, los aplausos y la concurrencia. Nada se improvisó ni fue casual, incluso el abucheo atronador a Marcelo de los Santos, que no se entiende cómo se prestó a hacerle el caldo gordo al Pollo, fue parte de una coreografía planeada; curioso resulta que al otro exgobernador invitado, ahora connotado personero del gallardismo, poco faltó para que le llovieran flores. Al parecer el gobernador no conoce la historia de La Pedrera ni del arrase del cerro de San Pedro.  

Nada hay, según sus caudatarios y turiferarios, que criticarle; con todo y sus excesos fue un evento grandioso que nos mostró de nueva cuenta al gran estadista que dirige (hacia dónde, no sabemos) el destino de los potosinos. El toque étnico la firma de la casa; de la demagógica apropiación cultural utilizada como propaganda del Estado nadie dijo algo. La permanencia de la impronta echeverrista.    

Por todos se alabó la forma, ¿cuándo se cuestionará el fondo? 

Las muchas imágenes contenidas en el Informe establecen la devolución de felicidad a los potosinos, pero curiosamente nada se dice de los gastos en los que se ha incurrido para el montaje de sus megalómanos espectáculos, entre ellos la Fegapo. Nada se menciona tampoco respecto al cumplimiento de la transparencia (tan oculta como Sandra Sánchez); por el contrario casi desde la primera página se señala que “San Luis Potosí vive una de sus mejores etapas en la historia… comenzamos a reconstruir lo que durante muchos años otros destruyeron con simulaciones, ineficacia y corrupción, costándole a la entidad años y años de atraso…”

Es indiscutible que en el pasado, cercano y lejano, hubo simulaciones, ineficiencia y corrupción, pero también las hay en el presente, y aunque lo sabe y las fomenta no lo reconoce. En cuanto a  la reconstrucción, con todo y que seguro será la más grande de México y de Latinoamérica,  no se ve por lado alguno, quizá porque se lleva a cabo como la de la avenida Himno Nacional.

Pero, ya lo dijo el señor rector de la Universidad Autónoma (en un estilo gorostizano), no hay que ser tan exigentes con el gobernador. En breve se pedirá lo mismo para legisladores, alcaldes, después para la Fiscalía, y hasta para los constructores del campus Pedregal. Indulgencia para todos.  

Empieza de nuevo la cuenta de cero, a partir de aquí todo se acumula para el siguiente Informe, en él veremos cómo se acaba la pobreza en el estado gracias al combate sin tregua a la inflación; cómo la cultura, desde el inicio de este gobierno (y según el Informe) “convertida en derecho universal”, continúa en aumento, y seguramente cómo no se concluye la entrega de las placas de automóviles. La herencia maldita, desde luego que continúa, si no a quién culpar; dos o tres encarcelados más, que luego de apoquinar por debajo de la mesa quedarán libres. 

Mientras tanto se seguirá insistiendo en la castración a violadores y hasta se llevará de modelo a otros países; la Guardia Nacional se posicionará como la mejor y más grande del país (con todo y que sus elementos anden delinquiendo en Vercaruz); la corrupción no logrará desterrarse porque seguirá habiendo extrabajadores que la fomenten; gracias a las sugerencias de cambios que se le dan al alcalde la ciudad capital será de primer mundo, y el gobierno mantendrá su línea no morenista, pero sí obradorista.  

De la posible demolición del mercado República, mejor ni hablar, es una paráfrasis de lo que ocurre en el estado: primero se destruye y después, sin sustento o proyecto alguno se busca reconstruir.    

Por cierto, pareciera que con este gobierno se vuelve a la época del carranceo; los atrabiliarios actos de Gabriel Gavira y Eulalio Gutiérrez siguen presentes. Sin mediar aviso con la comunidad religiosa encargada de la custodia del espacio, la secretaría de Cultura se ha apropiado de la servidumbre de paso de la puerta lateral del templo de San Agustín (donde topa la calle de Galeana) ¡para convertirla en estacionamiento!; en la reja han colocado candados y controles eléctricos. Ningún respeto les mereció la preciosa portada salomónica. 

Gracias por la lectura.