La difícil tarea de ser un repartidor de comida

La difícil tarea de ser un repartidor de comida

Como usuarios de plataformas de delivery, para muchos de nosotros resulta una tarea bastante sencilla entrar a las aplicaciones, seleccionar el alimento que deseamos consumir y esperar hasta que un repartidor lo lleve a la puerta de nuestro hogar.
Sin embargo, el trasfondo de la situación es más grande de lo que creemos. En ocasiones la molestia por la tardanza del pedido provoca que las personas cancelen los pedidos, sin saber que esto afecta más al repartidor, que a la empresa o incluso al establecimiento.
Recopilamos algunos testimonios de repartidores y usuarios de bicicletas en la rodada "En tu pedido va mi vida", organizada por el colectivo ´Ni un repartidor menos´, con el fin de dar a conocer un poco acerca de lo que enfrentan en su día a día. Accidentes, disputas en el tráfico, malos tratos por parte de los clientes, mal clima así como la falta de un seguro que los ampare son algunas de las cosas que viven.


Delivery en bicicleta, un riesgo mortal
Amaury Longoria es un repartidor de 31 años que trabaja para la plataforma de delivery desde el 2019. Ha sufrido un par de accidentes fuertes que han comprometido su salud física. Él recordó uno de ellos, en el cual un taxista lo atropelló y dejó secuelas en sus dos rodillas. Aunque Amaury mencionó que solamente requirió de un día de descanso, el dolor permanece y a pesar de eso sale a trabajar todos los días de la semana, sin descanso alguno.
El trabajador mencionó que la aplicación no les ofrece algún tipo de seguro o servicio médico, simplemente les envía una alerta acerca de su estado de salud.
Otra de las situaciones que Amaury enfrenta en sus labores diarias son rutas para repartir los pedidos en la Ciudad de México. Él cubre desde el área del World Trade Center hasta Ciudad Universitaria, y la zona que más frecuenta es San Antonio. Los caminos empinados de la colonia resultan una tarea complicada para él, pero que con el paso del tiempo aprendió a dominar el camino después de recorrerla tan frecuentemente.
No obstante, el trabajador añadió que la aplicación le cobra 30 pesos semanales por el uso de la misma, al igual que le descuenta una tarifa destinada para impuestos. Incluso, añadió que las propinas llegan a ser un incentivo más para sus bolsillos: "la propina va de los 500 pesos a un peso de propina. Hay quienes te dicen las personas que te dicen que te quedes con el cambio, hay de todo en este tipo de empleo".
Amaury nos contó que comenzó su labor en la plataforma luego de trabajar en una empresa de seguridad privada, donde no se sentía conforme con el sueldo y las horas de trabajo que muchas veces tenía. Posteriormente, decidió acercarse a otros repartidores y comenzar en el mundo del delivery, donde gana cerca de 400 o 500 pesos por día, una cantidad que varía dependiendo del clima y la demanda.


La lluvia, enemiga de los trabajadores
David Soberanes trabaja en una bicimensajería independiente y acudió a la reunión para protestar por los derechos de los ciclistas, además que también exige mejores condiciones económicas y de vida para los trabajadores del sector. David tiene 30 años y no ha sufrido accidentes fuertes a bordo de su bici de reparto, sin embargo, alzó la voz por varios de sus compañeros que han tenido accidentes graves; uno de ellos fue atropellado por el sistema de transporte público Metrobús.
El trabajador afirmó que al laborar para una cooperativa pequeña, no tiene la posibilidad de contar con un seguro de vida. Además, la situación económica es un factor que le impide costear un seguro privado.
Una temporada que no es amistosa con los repartidores, son los tiempos de lluvia: "El impermeable solamente provoca que no te mojes, pero no va a impedir que tus frenos y las llantas de la bicicleta se pongan resbalosas. Además, el entorno se pone más oscuro y no puedes ver los baches o charcos, y los automovilistas se vuelven locos", comentó David.
"Cuando reparto procuro ser más cuidadoso, porque aparte de mi vida llevo una lana y algo que vale dinero. También en mis viajes a la escuela, o más personales he llegado a caerme en alcantarillas, alguna vez se fue mi llanta, en otra ocasión salí volando. Pero es solamente ver que estás bien, que ahí está la bici y seguir adelante".


Discriminación y abusos de autoridad
También recopilamos el testimonio de un ciclista y repartidor más local. Óscar Arreola es un joven de 22 años que fue víctima de un conductor imprudente. Relató que dentro de uno de sus trabajos, él circulaba por el carril exclusivo para bicicletas y una mala maniobra del conductor provocó que ambos medios de transporte derraparan y casi terminaran impactando.
La situación no terminó ahí. Oscar contó que el conductor del vehículo particular se bajó de la unidad y comenzó a reclamarle al ciclista, al grado de querer llegar a los golpes: "El señor se bajó del coche y me empezó a hablar con tanta arrogancia que tuve que enfrentarlo".
"Pero al ver que yo me acerqué a él, el señor le habló a la policía. En cuanto llegaron los agentes, patearon mi bicicleta y trataron de intimidarme. Me intentaron culpar e incluso las personas que se encontraban cerca de la situación defendieron al conductor del auto".
Al final, Oscar pudo salir de la situación con ayuda de su padre, quien abogó por él, ya que, la persona que conducía el vehículo argumentó que el ciclista lo quería asaltar. Esta información la implementó con los agentes de la policía, quienes trataron de remitirlo sin escuchar la versión del joven (según nos contó Oscar).
Cada vez que pidas tu comida por una app, sé paciente con tu repartidor. Y así como dejas propina en los restaurantes, considera al menos un 10% del costo total de tu pedido para ellos.