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San Luis Potosí pasará a partir del lunes al Semáforo COVID de color naranja con indicadores peores a los presentados durante la semana previa de ese mecanismo.
Durante la presentación de la herramienta sanitaria por parte de la Secretaría de Salud del gobierno federal, el estado mantuvo el color asignado el viernes 6 de junio, aunque con una puntuación que ralló en la zona roja de máximo riesgo.
Y es que de los cuatro indicadores tomados en cuenta para determinar el grado de riesgo de la pandemia, en dos, el de tendencia hospitalaria y el de tendencia de casos de síndrome COVID-19, se mantuvo el color rojo, indicativo de que van al alza.
En el caso del porcentaje de positividad de casos revisados, este factor empeoró al subir de 31% a 45%, pasando del color naranja que tuvo hace una semana, al rojo.
Mientras que el único indicador positivo, el del porcentaje de hospitalización, se mantuvo en verde, pese a que creció de 20% al 21%.
Tras la ponderación de resultados, el estado obtuvo una evaluación de 2.5 puntos, una décima más que la registrada la semana anterior y a una décima también de caer en la calificación requerida, 2.6 puntos, para que se decretara a la entidad el máximo nivel de riesgo epidémico.
Cabe recordar que, pese a que hace una semana, el gobierno federal incluyó a San Luis en el semáforo naranja, la autoridad estatal determinó mantenerse en color rojo y mantener abiertas al mínimo las actividades esenciales.
Ahora, con esta nueva clasificación, se podrán abrir, con restricciones, las estéticas y barberías, los gimnasios, las salas de cine, centros comerciales y templos.
Los eventos deportivos podrán celebrarse a puerta cerrada.
También crecerá el aforo a hoteles, restaurantes, parques y centros comerciales.
Bares, discotecas y centros de esparcimiento permanecerán cerrados.








