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CRECE HOSPEDAJE DIGITAL EN SLP... Y TAMBIÉN CONTROL

El auge de plataformas que rivalizan con la hotelería tradicional enfrenta cada vez más normas

Por Samuel Moreno

Mayo 15, 2026 03:00 a.m.

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CRECE HOSPEDAJE DIGITAL EN SLP... Y TAMBIÉN CONTROL

En San Luis Potosí, el ecosistema de las plataformas de hospedaje atraviesa en 2026 un punto de inflexión que marca el cierre de una etapa de expansión 

prácticamente libre y el inicio de su incorporación formal al engranaje turístico tradicional. 

Lo que en sus inicios surgió como una alternativa flexible de alojamiento impulsada por la economía digital y el turismo independiente, hoy se ha consolidado como un segmento con peso propio dentro del mercado estatal, al grado de representar cerca de un tercio de la capacidad total de hospedaje en la entidad. 

De acuerdo con cifras del propio sector turístico, el estado concentra más de mil 150 anuncios activos únicamente en la plataforma dominante del mercado, lo que implica un crecimiento cercano al 29 por ciento respecto al año anterior. 

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En conjunto, la oferta digital supera los 4 mil cuartos si se consideran distintas aplicaciones, en un entorno donde el 62 por ciento corresponde a alojamientos completos y el resto a habitaciones privadas dentro de viviendas compartidas. 

La capital potosina, la Huasteca y el Altiplano, con destinos como Xilitla y Real de Catorce, concentran la mayor presión de demanda y el crecimiento más acelerado. 

Aprietan regulación

El crecimiento de estas plataformas ha obligado a las autoridades estatales a acelerar el proceso de regulación. La Secretaría de Turismo, encabezada por Yolanda Cepeda Echeverría, reporta un avance del 85 por ciento en la reforma legislativa que busca integrar formalmente estos servicios al sistema turístico de la entidad, bajo un esquema planteado como de "piso parejo" frente a la hotelería tradicional. 

El eje central de la propuesta es la implementación del Impuesto sobre Hospedaje, previsto en un 4 por ciento, con el objetivo de equiparar al que ya paga el sector hotelero. 

A ello se suman disposiciones en materia de Protección Civil, como la obligatoriedad de extintores, rutas de evacuación y medidas mínimas de seguridad, además de licencias de uso de suelo comercial para anfitriones, con el argumento de reducir riesgos para los visitantes y cerrar espacios a la competencia irregular. 

En la práctica, el modelo digital había operado durante años en una zona gris normativa, donde el crecimiento de la oferta superó con rapidez la capacidad de regulación institucional. 

Alta concentración

Aunque el ecosistema es diverso, el mercado potosino muestra una concentración evidente. Airbnb mantiene una posición dominante con cerca del 97 por ciento de participación en rentas de corta estancia, seguido por Booking.com, que ha fortalecido su presencia en la oferta de departamentos y casas de huéspedes, además de Expedia Group y Vrbo, orientados principalmente a propiedades de mayor tamaño y turismo internacional. 

En segmentos más específicos aparecen plataformas como Hostelworld y PriceTravel, que atienden nichos como el turismo mochilero o el mercado nacional de bajo costo. Sin embargo, la tendencia general confirma que la digitalización del hospedaje dejó de ser marginal para convertirse en un componente estructural del sector turístico.

La ocupación promedio en el estado ronda el 49 por ciento, con una tarifa diaria cercana a los 720 pesos. El perfil del usuario se concentra en un 75 por ciento de viajeros entre 18 y 39 años, con estancias promedio de tres noches. Agosto destaca como el mes de mayor rentabilidad para los anfitriones, en un mercado donde el ingreso anual estimado por propiedad ronda los 127 mil pesos. 

Coexistencia

Hoteles y plataformas buscan coexistir La relación entre el sector hotelero tradicional y las plataformas digitales ha transitado de la confrontación inicial hacia un escenario de adaptación progresiva. Si en un principio predominó la resistencia, hoy el discurso se orienta cada vez más hacia la coexistencia regulada. 

Empresarios pertenecientes a la Asociación de Hoteles y Moteles potosina reconocen que el fenómeno no es reversible, sino integrable, siempre que exista una regulación fiscal y de seguridad clara. 

Este proceso ocurre en paralelo al crecimiento del turismo en San Luis Potosí, impulsado por el desarrollo de regiones como la Huasteca y por la proyección de eventos internacionales en el corto plazo. 

Las estimaciones apuntan a un crecimiento de hasta 10 por ciento en el sector turístico durante 2026, lo que amplía la presión sobre la oferta de alojamiento en todas sus modalidades. 

Ajustan oferta

El caso de San Luis Potosí no es aislado, sino parte de una tendencia nacional de regulación más estricta sobre las plataformas de hospedaje en las principales ciudades del país, donde la presión fiscal, la competencia con la hotelería tradicional y el impacto urbano han acelerado la intervención gubernamental. 

En la Ciudad de México, el proceso regulatorio es uno de los más avanzados. Desde 2024, se aprobaron reformas que establecen un padrón obligatorio de anfitriones, la aplicación del Impuesto Sobre Hospedaje y límites operativos, como el tope del 50 por ciento de noches disponibles al año para estancias turísticas. Aunque estas medidas buscan ordenar el crecimiento del sector, su implementación ha enfrentado retrasos por amparos y por la activación incompleta del registro oficial. 

En Guadalajara, el proceso avanza de forma gradual dentro de una lógica de homologación fiscal y turística. Las autoridades de Jalisco han impulsado la integración de plataformas digitales al padrón estatal con el objetivo de 

asegurar la recaudación del impuesto de hospedaje y mejorar la supervisión de los inmuebles destinados a renta temporal, particularmente en zonas de alta demanda turística y eventos internacionales. 

Mientras que en Monterrey y el estado de Nuevo León, la regulación se ha acelerado en el contexto de eventos de alto impacto como el Mundial de 2026. La discusión se ha centrado en fortalecer el registro de alojamientos temporales, mejorar la trazabilidad fiscal de los anfitriones y reducir brechas de competencia con el sector hotelero, en un mercado donde el hospedaje digital ya forma parte estructural del paisaje urbano.

En conjunto, estas ciudades reflejan un patrón común de transición desde un modelo flexible de hospedaje digital hacia esquemas más estrictos de control fiscal, registro obligatorio y regulación operativa, un proceso que también redefine el equilibrio entre innovación, recaudación pública y competencia turística en México. 

Nuevo mapa turístico 

 Más allá del debate regulatorio, el fenómeno ha transformado la geografía del alojamiento en el estado. En la capital, zonas como Lomas, el Centro Histórico y Tequisquiapan concentran la mayor oferta digital, mientras que en la Huasteca predominan las cabañas y los esquemas de glamping. En el Altiplano, el atractivo colonial de Real de Catorce ha impulsado una expansión acelerada de rentas temporales. 

La diversificación también ha abierto nuevos nichos de mercado. Más de 270 propiedades están adaptadas para nómadas digitales, mientras que cerca de 90 se declaran pet friendly, en un esfuerzo por segmentar la oferta ante una competencia cada vez más amplia y una regulación en proceso de consolidación. 

En el fondo, lo que está en juego no es únicamente la fiscalización de una actividad económica, sino la redefinición del modelo turístico del estado. San Luis Potosí transita así de la informalidad digital hacia una etapa de integración institucional, en la que las plataformas de hospedaje dejan de operar como un fenómeno paralelo para convertirse en una pieza central del sistema turístico.