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En el bulevar del río Santiago, apenas pasando el cruce con la carretera a Matehuala en dirección al oriente, un derrame de aguas negras procedente de un canal de ejidatarios generó ayer un punto de riesgo a conductores, quienes debían frenar de improviso para evitar perder el control de sus unidades.
Cerca de las 2:00 de la tarde, nadie se había hecho responsable de derramar miles de litros de aguas pestilentes sobre la superficie de rodamiento y tampoco autoridad alguna de vialidad había colocado señalética preventiva.
La corriente brotaba de una especie de terminal de compuerta que se supone debe canalizar el líquido hacia los canales laterales del río, cosa que no pasaba.
En lugar de ello, la mayor parte de la descarga se resumía poco a poco por los respiraderos de los canales centrales del bulevar, no sin antes invadir una amplia área de la zona de tráfico de automóviles.
El derrame, localizado a unos 100 metros del cruce con la ruta matehualense, avanzaba hasta el puente de la colonia Central de Maquinaria y un poco más allá, en una zona donde los automovilistas imprimen gran velocidad a sus unidades.
La única señal preventiva en todo el tramo es un anuncio en color naranja de “hombres trabajando a 150 metros”, por las obras de recorte de una glorieta que permite virar para salir hacia la carretera 57.








