Entre romería, fe y esperanza, erigen altares de Dolores

Vecinos de colonias capitalinas cumplen con un año más de festejo, convivio y reflexión

Una tradición centenaria, llevó a los vecinos del barrio de Santiago a cumplir, como cada año, su ofrenda del Viernes de Dolores. Altares imponentes y convivencia, caracterizaron un día que se debate entre la simbología del luto, y la reunión para conmemorar una fecha religiosa.

Los vecinos de Santiago conciben la festividad del Viernes de Dolores, al igual que la feligresía en general, como la antesala de la Semana Santa.

De todo el barrio hay un sitio que ha perdurado en costumbre centenaria. Es la calle Altamirano, donde se conserva esta tradición por generaciones.

Además, los vecinos son generosos, porque a las personas que visitan los altares se les ofrece agua de fruta, principalmente de sandía o jamaica a manera de aludir a la sangre derramada por Cristo para redimir a la humanidad, y en especial de limón con semillas de chía o nieve de sabores, para representar las lágrimas. Un vaso de agua significa que los visitantes a las casas recibirán el agua de la vida eterna.

También reciben manteles y flores blancas, que significan la pureza; naranjas amargas pintadas de dorado, que indican el corazón de María, pero con la alegría de la próxima resurrección, además de 7 banderillas, cada una, representando uno de los 7 dolores de la Virgen, y velas. En los altares sobresale el color morado, que significa luto.

Por la noche, los vecinos participan en una ceremonia de quema de castillos de pólvora.

Cada colonia agrega toques originales a la tradición, en la General I. Martínez usaron banda para andar por las calles, cantaron en cada puerta de casa, y veneraron las imágenes de la Virgen de Dolores.

A diferencia de otros lugares de la misma ciudad capital, ellos incluyen en sus altares las fotos de familiares que ya no se encuentran con ellos.

Además de la calle Urbano Villalón o "Canalón", los vecinos celebran en las calles Popocatépetl, Pico de Orizaba, Nevado de Toluca y Ajusco, entre otras. 

Los vecinos cantan canciones alusivas a la conmemoración, y al mismo tiempo participan llevando flores y veladores a los altares.