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Si los fieles católicos no son doble moralistas, al menos en el pensamiento la fe la someten al sentir, a la conveniencia o tal vez al interés, es decir, “‘creo (en Dios), pero si me haces este milagro’”, juzgó Jesús Carlos Cabrero Romero arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí
Dijo lo anterior luego que con la celebración eucarística de este Domingo de Resurrección en la Catedral Metropolitana, la iglesia católica local inició el tiempo pascual, que está comprendido por 50 días, que inicia el Domingo de Pascua y concluye el Domingo de Pentecostés.
El prelado potosino asentó que falta que los devotos compacten sus creencias dentro y fuera del templo, en aras de mostrar amor al interior de la iglesia pero “especialmente”, ponerse al servicio de los demás cuando salen del mismo.
“Hay en el alma una necesidad de búsqueda de Dios. Pueden venir (a los templos), pero importante que complementemos esa hambre de Dios con una fe convincente, una fe que verdaderamente atraiga”, comentó.
Sentenció que celebrar a Jesucristo en la Pascua, es fortificar la fe, la esperanza y sobre todo sembrar la caridad hacia el prójimo, “y si hoy algo que necesitamos mucho, es especialmente la caridad, pero no una caridad a mi antojo o hablando de colores, según mi corriente de pensamiento o mi ideología”.
“La pascua es el signo y la oportunidad para que nuestra fe se renueve (…) Es importante salir de nuestros prejuicios, es decir, de nuestra poca fe como también salir de nuestros prejuicios hacia las personas”, concluyó.
Dijo lo anterior luego que con la celebración eucarística de este Domingo de Resurrección en la Catedral Metropolitana, la iglesia católica local inició el tiempo pascual, que está comprendido por 50 días, que inicia el Domingo de Pascua y concluye el Domingo de Pentecostés.
El prelado potosino asentó que falta que los devotos compacten sus creencias dentro y fuera del templo, en aras de mostrar amor al interior de la iglesia pero “especialmente”, ponerse al servicio de los demás cuando salen del mismo.
“Hay en el alma una necesidad de búsqueda de Dios. Pueden venir (a los templos), pero importante que complementemos esa hambre de Dios con una fe convincente, una fe que verdaderamente atraiga”, comentó.
Sentenció que celebrar a Jesucristo en la Pascua, es fortificar la fe, la esperanza y sobre todo sembrar la caridad hacia el prójimo, “y si hoy algo que necesitamos mucho, es especialmente la caridad, pero no una caridad a mi antojo o hablando de colores, según mi corriente de pensamiento o mi ideología”.
“La pascua es el signo y la oportunidad para que nuestra fe se renueve (…) Es importante salir de nuestros prejuicios, es decir, de nuestra poca fe como también salir de nuestros prejuicios hacia las personas”, concluyó.








