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Este martes cumplió 101 años de edad, la señora Concepción Calvillo Alonso, testimonio de la lucha civilista que inició hace sesenta años su esposo, el doctor Salvador Nava Martínez, con su hermano Manuel, y destacados académicos universitarios y profesionistas, para derrotar cacicazgos a través de los años.
La “Señora Conchita”, como la conocen sus allegados y simpatizantes del movimiento navista, ha participado en etapas cruciales de la vida política nacional, al impedir el intento reeleccionista de un gobernador, y participar activamente con el Obispo Samuel Ruiz García, en la pacificación del sureste mexicano, tras la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas.
En 1958 se sumó en forma activa a la participación cívica a partir del nacimiento del movimiento civilista en el que el entonces gobernador del estado Manuel Álvarez fue obligado a solicitar licencia al cargo para retirarse y no regresar.
También se sumó en forma activa con las mujeres participantes en la Unión Cívica para proponer a Salvador Nava Martínez como candidato a la alcaldía por un partido distinto al Revolucionario Institucional en 1958. El resultado obligó al gobierno a reconocer el triunfo del doctor.
En la década de los años 60, la señora Conchita acudió acompañada de mujeres al Campo Militar Número 1 para exigir la liberación del doctor Nava, candidato opositor a la gubernatura del Estado, detenido en forma injustificada en medio de un régimen donde cualquier escenario de oposición era motivo suficiente para inventar cargos de tipo penal a quienes se atrevieran a desafiar al sistema político de la época. Nava fue torturado en diversas ocasiones.
A principios de la década de los años 80, un grupo de allegados al doctor Nava fundó el Frente Cívico Potosino, y nuevamente fue postulado por la alcaldía capitalina y ganó por abrumadora mayoría. Conchita Calvillo se sumó a la lucha civilista.
A finales de 1990, la señora Conchita formó parte de un grupo destacado de mujeres, que apoyó una amplia coalición de partidos opositores para competir por segunda ocasión por la gubernatura del Estado en la persona del doctor Salvador Nava.
La resistencia civil pacífica en la que el doctor y dirigentes nacionales de partidos políticos y organismos civiles defensores de la democracia y los derechos humanos emprendieron una marcha a la Ciudad de México, enroló a las mujeres en una resistencia donde se apostaron en todos los accesos al palacio de gobierno para impedir el acceso al entonces gobernador Fausto Zapata. Un altercado de priistas contra navistas, se convirtió en detonante para que el cargo de gobernador sólo le durara 14 días a Fausto.
Conchita Calvillo acompañó a Salvador Nava prácticamente en todas sus luchas y a lo largo de su vida, en sus tareas en el servicio privado también. Incluso en su despedida de las apariciones públicas el 8 de mayo de 1992, en un diálogo personal con el presidente de la república de la época, Carlos Salinas de Gortari en la casa del doctor Nava, en el barrio de Tequis, y hasta la muerte del médico el 18 de mayo siguiente, víctima de cáncer peritoneal.
Una vez que el doctor Salvador Nava falleció, el entonces gobernador interino Gonzalo Martínez Corbalá se convirtió en protagonista de un intento de reelección, al renunciar al cargo por una causa que el Partido Revolucionario Institucional juzgó como “grave”, por el solo argumento de que buscaban que fuera el candidato del PRI, para la elección constitucional extraordinaria del 18 de abril de 1993.
Martínez Corbalá envió una carta de renuncia a la gubernatura interina al Congreso del Estado el 9 de octubre de 1992, justo un año después de la renuncia de Fausto Zapata. Además de que se polarizó el encontronazo entre fracciones parlamentarias en el Congreso, su decisión causó un estallido político en el que los partidos que postularon a Salvador Nava Martínez en 1991, se reunieron ahora en torno a la señora Conchita Calvillo de Nava, para crear el Frente Antirreeleccionista Nacional, que cimbró la vida política de la época por haber captado la atención de organismos internacionales.
El régimen federal de Carlos Salinas de Gortari terminó por mantenerse al margen y obligar a Gonzalo Martínez Corbalá a renunciar también a la candidatura a gobernador.
En la elección extraordinaria, Conchita Calvillo fue postulada a la gubernatura por dos de los tres partidos políticos que apoyaron al doctor Nava dos años antes.
La señora Conchita no ha cesado de participar en actividades públicas y el 18 de mayo de 2017, es decir 25 años cumplidos del fallecimiento del doctor Salvador Nava, donó a la biblioteca de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí el acervo de archivos personales del líder civilista.
Su historia ha incluido apariciones públicas en escenarios de lucha política y recientemente, en la instalación del actual Ayuntamiento de la Capital, encabezado por su nieto Francisco Xavier Nava Palacios.
La “Señora Conchita”, como la conocen sus allegados y simpatizantes del movimiento navista, ha participado en etapas cruciales de la vida política nacional, al impedir el intento reeleccionista de un gobernador, y participar activamente con el Obispo Samuel Ruiz García, en la pacificación del sureste mexicano, tras la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas.
En 1958 se sumó en forma activa a la participación cívica a partir del nacimiento del movimiento civilista en el que el entonces gobernador del estado Manuel Álvarez fue obligado a solicitar licencia al cargo para retirarse y no regresar.
También se sumó en forma activa con las mujeres participantes en la Unión Cívica para proponer a Salvador Nava Martínez como candidato a la alcaldía por un partido distinto al Revolucionario Institucional en 1958. El resultado obligó al gobierno a reconocer el triunfo del doctor.
En la década de los años 60, la señora Conchita acudió acompañada de mujeres al Campo Militar Número 1 para exigir la liberación del doctor Nava, candidato opositor a la gubernatura del Estado, detenido en forma injustificada en medio de un régimen donde cualquier escenario de oposición era motivo suficiente para inventar cargos de tipo penal a quienes se atrevieran a desafiar al sistema político de la época. Nava fue torturado en diversas ocasiones.
A principios de la década de los años 80, un grupo de allegados al doctor Nava fundó el Frente Cívico Potosino, y nuevamente fue postulado por la alcaldía capitalina y ganó por abrumadora mayoría. Conchita Calvillo se sumó a la lucha civilista.
A finales de 1990, la señora Conchita formó parte de un grupo destacado de mujeres, que apoyó una amplia coalición de partidos opositores para competir por segunda ocasión por la gubernatura del Estado en la persona del doctor Salvador Nava.
La resistencia civil pacífica en la que el doctor y dirigentes nacionales de partidos políticos y organismos civiles defensores de la democracia y los derechos humanos emprendieron una marcha a la Ciudad de México, enroló a las mujeres en una resistencia donde se apostaron en todos los accesos al palacio de gobierno para impedir el acceso al entonces gobernador Fausto Zapata. Un altercado de priistas contra navistas, se convirtió en detonante para que el cargo de gobernador sólo le durara 14 días a Fausto.
Conchita Calvillo acompañó a Salvador Nava prácticamente en todas sus luchas y a lo largo de su vida, en sus tareas en el servicio privado también. Incluso en su despedida de las apariciones públicas el 8 de mayo de 1992, en un diálogo personal con el presidente de la república de la época, Carlos Salinas de Gortari en la casa del doctor Nava, en el barrio de Tequis, y hasta la muerte del médico el 18 de mayo siguiente, víctima de cáncer peritoneal.
Una vez que el doctor Salvador Nava falleció, el entonces gobernador interino Gonzalo Martínez Corbalá se convirtió en protagonista de un intento de reelección, al renunciar al cargo por una causa que el Partido Revolucionario Institucional juzgó como “grave”, por el solo argumento de que buscaban que fuera el candidato del PRI, para la elección constitucional extraordinaria del 18 de abril de 1993.
Martínez Corbalá envió una carta de renuncia a la gubernatura interina al Congreso del Estado el 9 de octubre de 1992, justo un año después de la renuncia de Fausto Zapata. Además de que se polarizó el encontronazo entre fracciones parlamentarias en el Congreso, su decisión causó un estallido político en el que los partidos que postularon a Salvador Nava Martínez en 1991, se reunieron ahora en torno a la señora Conchita Calvillo de Nava, para crear el Frente Antirreeleccionista Nacional, que cimbró la vida política de la época por haber captado la atención de organismos internacionales.
El régimen federal de Carlos Salinas de Gortari terminó por mantenerse al margen y obligar a Gonzalo Martínez Corbalá a renunciar también a la candidatura a gobernador.
En la elección extraordinaria, Conchita Calvillo fue postulada a la gubernatura por dos de los tres partidos políticos que apoyaron al doctor Nava dos años antes.
La señora Conchita no ha cesado de participar en actividades públicas y el 18 de mayo de 2017, es decir 25 años cumplidos del fallecimiento del doctor Salvador Nava, donó a la biblioteca de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí el acervo de archivos personales del líder civilista.
Su historia ha incluido apariciones públicas en escenarios de lucha política y recientemente, en la instalación del actual Ayuntamiento de la Capital, encabezado por su nieto Francisco Xavier Nava Palacios.








