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La diputada Marite Hernández Correa, del grupo parlamentario morenista, lamentó que en la definición del relevo para la coordinación de la bancada y la presidencia de la Directiva del Congreso no hubiera existido un diálogo abierto en el que las propuestas de todas las aspirantes fueran debidamente valoradas.
Descartó calificar de “madruguete” la designación de su compañera Angélica Mendoza Camacho como coordinadora del grupo parlamentario en sustitución de Edson de Jesús Quintanar Sánchez, y de Alejandra Valdés Martínez como propuesta para la presidencia de la Directiva, pero confirmó que a la reunión entre morenistas se llegó “con acuerdos previos” y con votos ya comprometidos.
“Nunca hubo un diálogo para analizar perfiles o el trabajo que cada una ha realizado”, explicó la legisladora. Dijo que será respetuosa de las decisiones de su grupo “porque a final de cuentas fue una votación” y que no presentará querella alguna. Sin embargo, reiteró no estar de acuerdo con la manera en la que se hicieron las cosas.
“En la forma fue democrático, pero en el fondo, a veces lo democrático raya en la imposición y en el autoritarismo, y se supone que contra eso está luchando Morena. Hay que recordar que en la democracia las minorías deben ser escuchadas y tomadas en cuenta”, concluyó Hernández Correa.








