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Foto: Archivo
Cuando se ignora o rechaza la misericordia de Dios, “inevitablemente” las personas son presa de las infelicidad, juzgó Jesús Carlos Cabrero Romero arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí.
En la celebración de la Divina Misericordia del Señor Jesús, enfatizó que la palabra misericordia significa sufrimiento, es decir, “sentir con el otro” o tener un corazón para los que sufren.
Cabrero Romero puntualizó que celebrar este concepto es aprender a dejarse amar por el Todopoderoso, pues él manifiesta su amor en las personas que rodean a las demás, quienes a su vez requieren de “tanto o más de nosotros”, dijo.
De acuerdo con el prelado potosino, para poder ser hijos de la misericordia, los creyentes católicos deben predicar con el ejemplo y convertirse en padres de la misericordia, ya que “dando se recibe”.
En su colaboración “¡Celebremos con júbilo la misericordia del Señor!”, publicada este día en el semanario parroquial de “La Red”, desglosó que algunas obras corporales de misericordia son: dar de comer al hambriento; dar de beber al sediento; dar posada al necesitado; vestir al desnudo; visitar al enfermo; socorrer a los presos; y enterrar a los muertos.
Asimismo, detalló que las obras espirituales son: enseñar al que no sabe; dar buen consejo al que lo necesita; corregir al que está en el error; perdonar las injurias; consolar al triste; sufrir con paciencia los defectos de los demás; y rogar a Dios por vivos y difuntos.
Cuando se ignora o rechaza la misericordia de Dios, “inevitablemente” las personas son presa de las infelicidad, juzgó Jesús Carlos Cabrero Romero arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí.
En la celebración de la Divina Misericordia del Señor Jesús, enfatizó que la palabra misericordia significa sufrimiento, es decir, “sentir con el otro” o tener un corazón para los que sufren.
Cabrero Romero puntualizó que celebrar este concepto es aprender a dejarse amar por el Todopoderoso, pues él manifiesta su amor en las personas que rodean a las demás, quienes a su vez requieren de “tanto o más de nosotros”, dijo.
De acuerdo con el prelado potosino, para poder ser hijos de la misericordia, los creyentes católicos deben predicar con el ejemplo y convertirse en padres de la misericordia, ya que “dando se recibe”.
En su colaboración “¡Celebremos con júbilo la misericordia del Señor!”, publicada este día en el semanario parroquial de “La Red”, desglosó que algunas obras corporales de misericordia son: dar de comer al hambriento; dar de beber al sediento; dar posada al necesitado; vestir al desnudo; visitar al enfermo; socorrer a los presos; y enterrar a los muertos.
Asimismo, detalló que las obras espirituales son: enseñar al que no sabe; dar buen consejo al que lo necesita; corregir al que está en el error; perdonar las injurias; consolar al triste; sufrir con paciencia los defectos de los demás; y rogar a Dios por vivos y difuntos.








