Montan altar de Dolores con piezas de más de 160 años

Jesús Jiménez hace suya la tradición que empezó su abuelo

Montan altar de Dolores con piezas de más de 160 años

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Con elementos de más de 160 años de antigüedad, una familia de la capital crea cada año un altar de Dolores, al que incorpora piezas de imágenes religiosas elaboradas en madera.

Heliodoro Jiménez Pérez, originario de San Juan de los Lagos, era muy identificado con la religión, y adoptó la tradición de montar un Altar de Dolores, pero en 1905 se fue a vivir al municipio de Cárdenas en San Luis Potosí, y ahí regaló la imagen de la Virgen de San Juan que no existía en la parroquia.

Helidoro Jiménez era abuelo de Jesús Jiménez, el actual responsable y propietario del altar.

El actual propietario explica: “en su casa tenía un oratorio con ese tipo de imágenes, una de ellas la Virgen de la Soledad, una Inmaculada Concepción y un Cristo Yacente, todas elaboradas hace más de cien años. De hecho, el Cristo Yacente fue elaborado en madera, pasta y pinturas hace 160 años.

La tradición de instalar el altar en San Luis Potosí, fue iniciada hace 85 años por la señora Felipita Hernández de Jiménez, desde que vivía en Cárdenas, las imágenes fueron trasladadas a San Luis, es decir el óleo y la imagen de la Soledad.

Explicó que el diseño consiste en la actividad de colocar la pintura de la Dolorosa sobre fondo morado, óleo sobre tela del siglo XIX, a sus lados dos ángeles barrocos de madera policromada del mismo siglo. El óleo es cubierto a manera de dosel por la clásica mentilla española, y como regazo, el rebozo, entrelazando así la tradición hispana y la mexicana.

En el segundo cuerpo del altar colocan la imagen de la Virgen de la Soledad en su capelo, escultura del siglo XVIII, a sus lados, los candeleros con sus velas, abajo colocan el agua, símbolo de las lágrimas de María, y el corazón repujado atravesado por una daga, que significa “los 7 dolores que padeció la Virgen.

Completa la alegoría un peculiar rosario que tiene siete misterios, no cinco, donde en cada estación están representados en relieve los siete dolores, según la tradición.

El altar es complementado con banderitas de colores clásicas de la tradición mexicana y las flores, azucenas de Dolores y claveles.