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De cara a las elecciones del 2 de julio próximo, Juan Jesús Priego Rivera, vocero de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, instó a la ciudadanía a ya no dejarse “explotar políticamente” por los aspirantes a un cargo de elección popular, quienes les ofrecen una torta, un refresco o un juego geométrico a cambio de un sufragio.
Para el portavoz católico local, el término de “explotación política”, se define como el aprovechamiento de la ciudadanía, por parte de cierto candidato de tal o cual partido político para encumbrarse en el poder, pero que al final se olvida de los votantes.
De acuerdo con el vocero arquidiocesano, la dignidad ciudadana de los potosinos y mexicanos no se vende por ninguna dádiva. “”Hemos vendido nuestro voto demasiado barato, y el voto no se vende”, sostuvo.
Priego Rivera urgió a los pretendientes a los diversos puestos gubernamentales, a no entregar tortas, jugos, juegos geométricos, mochilas, refrescos u otros objetos, y sobre todo “no aprovecharse” de la pobreza de la ciudadanía.
Asentó que los alimentos otorgados por los aspirantes políticos “no quitan el hambre”, pues solo dejan a sociedad sumida en la misma pobreza de siempre. “¡Yo no quiero comer un día! ¡Quiero comer todos los días!”.
“¿Cuándo hay explotación política? Cuando tú (candidato) para llegar o para cumplir tus anhelos de gobierno y de poder me utilizas a mí (ciudadano). Me utilizas a mí para que vote por ti y luego me dejes en el desamparo”, señaló
Para el portavoz católico local, el término de “explotación política”, se define como el aprovechamiento de la ciudadanía, por parte de cierto candidato de tal o cual partido político para encumbrarse en el poder, pero que al final se olvida de los votantes.
De acuerdo con el vocero arquidiocesano, la dignidad ciudadana de los potosinos y mexicanos no se vende por ninguna dádiva. “”Hemos vendido nuestro voto demasiado barato, y el voto no se vende”, sostuvo.
Priego Rivera urgió a los pretendientes a los diversos puestos gubernamentales, a no entregar tortas, jugos, juegos geométricos, mochilas, refrescos u otros objetos, y sobre todo “no aprovecharse” de la pobreza de la ciudadanía.
Asentó que los alimentos otorgados por los aspirantes políticos “no quitan el hambre”, pues solo dejan a sociedad sumida en la misma pobreza de siempre. “¡Yo no quiero comer un día! ¡Quiero comer todos los días!”.
“¿Cuándo hay explotación política? Cuando tú (candidato) para llegar o para cumplir tus anhelos de gobierno y de poder me utilizas a mí (ciudadano). Me utilizas a mí para que vote por ti y luego me dejes en el desamparo”, señaló








