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La colocación de áreas recreativas y alumbrado público, se hace “deliberadamente” en lugares de escasos recursos, es decir, hay criminalización de los pobres, juzgó Juan Mario Solís Delgadillo, investigador de la Facultad de Derecho de la UASLP.
El politólogo argumentó que dichas acciones gubernamentales, se llevan a cabo en colonias cuyo perfil socio económico es de pobreza. “Hay que entender los territorios desde otras perspectivas. Hay que fomentar la cultura de la paz”.
En rueda de prensa en el edificio central, Solís Delgadillo sentenció que las políticas públicas están pensadas en que haya que poner atención a los residentes pobres, “debido a que son peligrosos”.
Adujo que cuando se aborda el concepto de los grupos pandilleriles se asume que las integran personas de las colonias deprimidas económicamente, sin embargo, en los colegios particulares también existen pandilleros.
“Son como tal pandilleros, pero como tienen otra condición socioeconómica es muy difícil hablar de ellos como pandilleros (…) ‘¿Cómo vas a decir que son pandilleros? Un pandillero es un pobre?’ Parte mucho de cómo se enuncian las cosas”, asumió.
Después de presentar los resultados del proyecto “Atlas de Violencia de América Latina”, expuso que la geografía es una variable que ha sido descuidada y olvidada, por los tomadores de decisiones de política pública en materia de seguridad, concentrándose en aspectos socioeconómicos.
En ese sentido, enfatizó que dicha concentración hace referencia a que los ciudadanos tengan empleo, y si no lo tienen van a ser violentos; que haya educación porque de no ser así, terminarán de sicarios.
El politólogo argumentó que dichas acciones gubernamentales, se llevan a cabo en colonias cuyo perfil socio económico es de pobreza. “Hay que entender los territorios desde otras perspectivas. Hay que fomentar la cultura de la paz”.
En rueda de prensa en el edificio central, Solís Delgadillo sentenció que las políticas públicas están pensadas en que haya que poner atención a los residentes pobres, “debido a que son peligrosos”.
Adujo que cuando se aborda el concepto de los grupos pandilleriles se asume que las integran personas de las colonias deprimidas económicamente, sin embargo, en los colegios particulares también existen pandilleros.
“Son como tal pandilleros, pero como tienen otra condición socioeconómica es muy difícil hablar de ellos como pandilleros (…) ‘¿Cómo vas a decir que son pandilleros? Un pandillero es un pobre?’ Parte mucho de cómo se enuncian las cosas”, asumió.
Después de presentar los resultados del proyecto “Atlas de Violencia de América Latina”, expuso que la geografía es una variable que ha sido descuidada y olvidada, por los tomadores de decisiones de política pública en materia de seguridad, concentrándose en aspectos socioeconómicos.
En ese sentido, enfatizó que dicha concentración hace referencia a que los ciudadanos tengan empleo, y si no lo tienen van a ser violentos; que haya educación porque de no ser así, terminarán de sicarios.







