Prófugos del debate

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No a todo mundo se le da hablar en público, mucho menos a coordinar el dominio de tiempo de intervención, el análisis de lo que diga el adversario e improvisar para darle la vuelta. Los candidatos que sean oradores extraordinarios no son muy comunes, por eso no van a los debates.

El alcalde capitalino en busca de la reelección no se ha presentado en ningún evento que permita comparativo con sus adversarios. Argumentó que la gente ya lo conoce, que no lo ve necesario. No fue a los foros del ITESM ni de universitarios. A un debate, ni pensarlo, no tiene piel para eso. Su staff de prensa sabe que si un entrevistador lo hace enojar, comete despropósitos muy costosos.

Su hijo candidato a diputado federal por el distrito II no se presentó al contraste organizado por el INE, tampoco el candidato de Morena, ligado a la alcaldía de Soledad en la era Gallardo. El candidato del PRI, José Luis Romero Calzada, se quedó con las ganas de montar uno de sus sainetes; no cabía esperar que hiciera otra cosa.

Los candidatos de primera fórmula al Senado del PRD y Morena también le dieron esquinazo a la presentación del INE. El morenista Dothé se puso en plan de clase política premium y alegó que era “una pérdida de tiempo” debatir con el candidato del PRI, Verde y Panal, Luis Mahbub. El evento se suspendió.

A veces la aspiración por destacar en un debate es tanta, que los candidatos acaban por atentar contra su propia campaña. Si no hay un uso responsable del lenguaje, se descoserán en insultos para todos y a todo. O dirán barbaridades de las que muy pronto se arrepienten, como el candidato de Morena a la diputación local por el distrito XII, Edson de Jesús Quintanar Sánchez, quien anunció que promoverá la amnistía de los “halcones” al servicio del crimen organizado y dijo tener “amigos” en este sector.

Hecho el escándalo, con la oleada de críticas en redes y en vivo, al día siguiente Edson de Jesús reclamó que la reportera no le haya pedido “permiso” para publicar lo que dijo… en un evento público. Dijo que no dijo lo que dijo pero sí lo dijo (¿?). Se enredó solo en sus explicaciones. De que los hay, los hay.

Razones para no ir a un debate no faltan. Es norma de mercadotecnia política que estos ejercicios rara vez favorecen a los punteros en las tendencias, por el contrario, es la oportunidad de los adversarios para hacerlos ver menos capaces, más deshonestos y poco inteligentes, a ver si logran bajarle puntos y revertir tendencia a punta de embestidas verbales.

Pero los punteros no son los únicos que tienen motivos para no participar. Hablar bien en público no está en la tarjeta de presentación de todo mundo, menos bajo la presión de una transmisión en vivo y las luces de un plató. A un debate de esos no se va con un texto escrito. El uso de la palabra en directo no se le da a todas las cabezas.

Un debate no una secuencia de monólogos. El debatiente tiene que llevar el discurso ensayado más allá de lo predecible, que suele ser muy poco. Pero además, tiene que transmitir confianza necesaria, controlar el tiempo de intervención e identificar los argumentos del otro para darles la vuelta y ser más resolutivo. Si el pobrecito candidato es de los que no se les da caminar y mascar chicle al mismo tiempo, mejor que ni se aparezca.

Pasa que a todos nos gusta ganar pero no todo el mundo gana. Los candidatos se enfrentan en un mismo escenario y fijan posiciones. Para la oposición es su oportunidad de mostrarse y de golpear al puntero, siempre y cuando tengan alguna idea de cómo hacerlo.

Además del nervio propio, hay que lidiar con el de estrategas que miden con terror el tiempo de exposición de sus asesorados. Las elecciones no se ganan en la televisión, pero sí se pueden perder.
Esta semana es el tercer debate de los candidatos presidenciales y el de Morena, Andrés Manuel López Obrador, llega sin daños. Es el puntero, pero sus contrincantes del Por México al Frente y de Todos por México no han logrado asestarle golpes necesarios para revertir los sondeos.

Ni cuando AMLO atenta contra sí mismo regala un punto a sus adversarios No se puede decir que su propuesta sea más nítida, ni siquiera más inteligente. Tiene una oratoria en cámara lenta, de palabras a cuadro por cuadro. Y vender que este país dejará de ser corrupto en cuanto él llegue a la Presidencia, o que México se encaminará al primer mundo porque el jefe del Ejecutivo no tendrá avión, es un muy pobre plan. El enojo del país es tanto, que los electores parecen no verlo. Pero salvo una catástrofe, López Obrador no pierde en este tercer debate.

Los temas de esta tercera parte son justicia social y la economía, se supone que temas estrella del candidato del PRI, José Antonio Meade Kuribreña. Con todo y su trayectoria, el candidato tricolor tiene escaso margen de maniobra ante la losa del descrédito de la casa presidencial que nada hizo por restaurar la confianza social. Meade va con ideas contra cuentas pendientes que ni siquiera son suyas.

Por el otro lado, el panista Ricardo Anaya también va por el segundo lugar, no el primero. El queretano parece condenado a la ofensiva. Oxigena mucho a López Obrador la disputa entre sus dos adversarios más próximos. Están concentrados en embarrarse el camino el uno al otro por el segundo sitio en las tendencias, todavía no por ganar la presidencia y faltan solo unas semanas para la elección.

A ver de qué va el formato en esta ocasión, con preguntas en línea, El segundo debate fue desastroso: las preguntas de los ciudadanos participantes fueron pobres. Los candidatos se dijeron de todo.
Por lo que a San Luis respecta, los candidatos no están para diálogos racionales. Quieren que se les garantice foro pero no se lo ganan. Y si pueden, no van. No todo es achacable a ellos, hay que decirlo. Los formatos son exposiciones de uno y de otro. Al vacío.

El Ceepac no ha logrado una buena fórmula para debatir los cargos locales. No es atractivo. No se extrañen si no se realizan más de diez eventos para todos los cargos en juego. Ni siquiera puede hacer que se confíe en los moderadores, las sedes ni la organización. Empiecen por ahí.

 

 

ROLLOS SUELTOS

“MEJOR NI VENGA”. Decepcionó a priistas la visita del presidente nacional del PRI, René Juárez Cisneros. A la comida con candidatos priistas llegó atufadón. Aparte, no disimuló nada el plan de agarrar el partido, o lo que quede de él.

“¿YA PERDIMOS?”. Tricolores que iban con el objetivo de subir ánimos, se encontraron con que su dirigente nacional, en la comida y en el evento abierto, aceptó que van diez puntos abajo en las encuestas y que “urge restructurar al PRI” a partir del 2 de julio.

UN PLOMITO. Y apenas se sentó a la mesa, se concentró en comer. No hubo forma de sacarle un gesto más o menos amable. E incluso a una priista que le pedía una selfie le contestó cortante: “¿Y para qué le sirve una foto conmigo?”. Como de balines en lugar de glóbulos, el señor.

LEONORA, EN DISPUTA. Extraño caso el de las esculturas de Leonora Carrington que llegaron en grúa a Xilitla y fueron resguardadas en un predio propiedad del candidato a la alcaldía Carlos Llamazares. Los xilitlenses reaccionaron con preocupación, a lo que autoridades respondieron que las esculturas en esa foto no son las del museo en fase final de construcción.

ALCALDE SURREALISTA. Si esas no son las figuras del museo, será interesante dar con el dueño, supuestamente un coleccionista que consiguió copias de las estructuras. Bien pudo ser el alcalde, que construye un hotel boutique con réplicas de las esculturas del jardín surrealista de sir Edward James.

¿SE VA MARÍA? Versiones de que la directora del museo que mejor funciona, El Laberinto, se va ante la falta de apoyo por parte del Gobierno del Estado. Y de Secretaría General esperan el cambio para colocar a un enchufado o enchufada.

BALEADAS. De recién, señalética de advertencia en carretera está perforada; fueron baleadas una y otra vez sin que la autoridad haga algo por indagar al portador del arma.

LA TIRA DE LAS NETAS

¿LAPSUS BRUTUS O  TRATO DEMOCRÁTICO?

“Crearé las condiciones para que a los honestos les vaya mal y a los corruptos… les vaya mal también”.

Guadalupe Vera Hernández, candidato a diputado local por el distrito IV de León, Guanajuato de la coalición Por Guanajuato al Frente, leyendo sin atención unas líneas en el debate organizado por el Instituto Electoral (INE) del Estado de Guanajuato (IEEG). SDP Noticas (8/VI).



 

LOS MONSTRUOS SON GENTE ORDINARIA

“No se requiere de personas inusualmente malas para hacer cosas terribles”.

Daniel Ellsberg, el analista militar y estratega nuclear norteamericano que filtró en 1971 los llamados “Papeles del Pentágono”, donde el Departamento de Defensa reconocía que iban a la guerra de Vietnam con la posibilidad de perder. Sobre la naturaleza de quienes planifican ataques nucleares. Newsweek (VI).



 

PERDÓN A LOS NARCOS

“Tengo amigos que llegaron al crimen organizado por necesidad económica, por falta de empleo en Valles, o incluso por simple juego y merecen una oportunidad para regresar al camino del bien”.

Federico Navarrete, Edson de Jesús Quintanar Sánchez, candidato por Movimiento de Regeneración Nacional a la diputación local por distrito XII, argumentando en el debate de su distrito su oferta de amnistiar a informantes de la delincuencia organizada o “halcones”. Pulso (8/VI).