El líder nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Damián Zepeda Vidales, dijo que no prejuzga a ninguna persona, pero si hay señalamientos de presuntas conductas irregulares, deben investigarse y, si se comprueban, sancionarse.
Así lo manifestó al hablar del caso de Ricardo Gallardo Juárez, alcalde de la capital por el PRD, aliado del panismo en la elección federal, tras las publicaciones que revelaron el incremento de la fortuna inmobiliaria del edil y su familia,
En entrevista con Pulso, el presidente del CEN panista, bordea el tema del alcalde y la insistencia de que él encabece una extensión de la alianza a nivel local y señala que la dirigencia nacional no intervendrá en una decisión que corresponde al panismo local.
No se mete
—La alianza PAN-PRD a nivel nacional incide en las dinámicas políticas de los estados. ¿Cómo le hace el CEN para tener un equilibrio en el que los intereses de la alianza se mantengan, sin trastocar las posturas del PAN a nivel local?
—Primero, te digo que esta dirigencia es aliancista. Hemos estado impulsando la visión de que México vive ahora un tiempo tan determinante, que se requiere la suma de esfuerzos entre quienes creamos que el país no va bien y que debe de cambiar.
Con esa premisa, a pesar de la fortaleza de la competitividad que tiene el PAN a nivel nacional, con humildad reconocimos que los problemas son de tal magnitud y el reto de cambiar al país es tan enorme, que valía la pena sumar esfuerzos, como lo han hecho otros países como Alemania o Chile.
Eso buscamos para México. No una alianza electoral, como han fracasado en el pasado. Incluyendo algunas, reconocemos, en las que ha participado el PAN, como en Sinaloa, que hay una alianza y al final resulta que gobierna el PRI. Eso no es lo que queremos.
Queremos el primer gobierno de coalición en México, que con una agenda bien clara de cambios en materia económica, combate a la corrupción, la recuperación de la paz pública y otros logros, podamos transformar la realidad que tiene México.
Logramos la gran alianza a nivel nacional, la construimos en cada partido. Privilegiamos las coincidencias sobre las diferencias. Hicimos algo astuto, que el gobierno se esforzó por impedir, porque sabe de la potencia de la unidad. Ya lo vio en Veracruz, en Quintana Roo.
Eso se logró a nivel federal, pero siempre se habló de una premisa: que la alianza era en la Presidencia de la República y en el Congreso federal, y así nos respaldó nuestro consejo nacional, incluyendo los consejeros estatales de San Luis.
También dijimos con completa transparencia que creíamos que se debería de buscar el mismo esfuerzo en el medio local, pero que respetábamos las lógicas y la coyuntura en cada uno de los estados.
El PAN no nada más por convicción, sino por estatuto, es un partido que no toma decisiones de manera unilateral en su dirigencia nacional, sino que tiene facultades compartidas, ese ha sido un gran logro de la militancia de los estados.
La decisión de ir o no en una alianza local le corresponde en una primera instancia a los órganos locales y él órgano nacional lo ratifica o no, pero no puede hacerlo el órgano nacional.
Aquí ya votaron los órganos y dijeron que sí. Hasta el día de hoy llevan un acuerdo en la gran mayoría de las alcaldías, faltan algunas, falta el tema de las diputaciones locales y nosotros trataremos de generar las condiciones políticas de diálogo y mediación que permitan lograr el acuerdo, pero siempre respetando la voluntad del partido local.
Al final, será decisión de los panistas locales y de sus órganos de decisión, si vamos en la totalidad en el estado, como en cualquier estado.
Acuerdo dinámico
—¿No ha habido negociación de la dirigencia nacional del PRD de cambiar lo que ya se acordó, concretamente, el caso de las senadurías?
—No en ese planteamiento de las dos senadurías ni estamos en esa disposición. Ya se firmó el acuerdo a nivel nacional y hay una distribución. Siempre un convenio es sujeto a modificación. Si el arreglo local te lleva a alguna modificación de lo federal en San Luis, tenemos apertura, siempre y cuando se cuide la representatividad real, que sea algo equitativo y transparente, pero eso tiene que surgir de un acuerdo local en donde, por una modificación particular, se pida a las dirigencias nacionales adecuar.
Al día de hoy, no hay tal solicitud.
El efecto Gallardo
—¿Se enteró de los reportajes sobre el patrimonio inmobiliario de la familia del alcalde Ricardo Gallardo Juárez y su familia? ¿No afectará la situación de ese posible aliado al PAN en la próxima elección?, se le plantea.
—No conozco personalmente al alcalde. Sé que ganó y que existen algunos señalamientos.
Yo te digo lo mismo de él lo que opino de cualquier integrante de cualquier partido político, incluyendo el nuestro: que tenga un señalamiento, lo que corresponde es aclarar; lo que corresponde es una investigación, en cualquier caso.
Te lo digo sin calificativos. Esa es la diferencia del PAN y del Frente: nuestra postura de combate a la corrupción es que quien cometa un delito de esa naturaleza, tiene que pagarlo, no importa si es azul, si es amarillo, si es verde, si es rojo.
Nosotros, a nivel nacional, lo que impulsamos es que se despolitice la justica. Ni juicios anticipados ni exoneraciones. Lo que hoy tenemos en México es una justicia selectiva, en donde a los amigos, el PRI Gobierno no ve nada y no ha caído nadie.
Sobre las acusaciones, digo siempre, que se investiguen. Si hay delito, que se castigue, si no, que no se le persiga injustamente.
—¿Existe una propuesta de que la alianza apoyara la reelección de Gallardo a cambio, presuntamente, de 350 mil votos?, se le preguntó.
—No existe esa propuesta, y jamás entraríamos en un esquema así. Las alianzas a nivel local parten del consenso y la visión común. Es una falta de respeto señalar que se tienen los votos. Nadie los tiene. No creemos en un esquema corporativo.
De lo demás, hay diálogo entre partidos. Y estaremos muy hay atentos a si se logra un consenso al municipio, de ser así, lo valoraremos a nivel nacional. No quiero opinar de algo que no ha existido.
Así lo manifestó al hablar del caso de Ricardo Gallardo Juárez, alcalde de la capital por el PRD, aliado del panismo en la elección federal, tras las publicaciones que revelaron el incremento de la fortuna inmobiliaria del edil y su familia,
En entrevista con Pulso, el presidente del CEN panista, bordea el tema del alcalde y la insistencia de que él encabece una extensión de la alianza a nivel local y señala que la dirigencia nacional no intervendrá en una decisión que corresponde al panismo local.
No se mete
—La alianza PAN-PRD a nivel nacional incide en las dinámicas políticas de los estados. ¿Cómo le hace el CEN para tener un equilibrio en el que los intereses de la alianza se mantengan, sin trastocar las posturas del PAN a nivel local?
—Primero, te digo que esta dirigencia es aliancista. Hemos estado impulsando la visión de que México vive ahora un tiempo tan determinante, que se requiere la suma de esfuerzos entre quienes creamos que el país no va bien y que debe de cambiar.
Con esa premisa, a pesar de la fortaleza de la competitividad que tiene el PAN a nivel nacional, con humildad reconocimos que los problemas son de tal magnitud y el reto de cambiar al país es tan enorme, que valía la pena sumar esfuerzos, como lo han hecho otros países como Alemania o Chile.
Eso buscamos para México. No una alianza electoral, como han fracasado en el pasado. Incluyendo algunas, reconocemos, en las que ha participado el PAN, como en Sinaloa, que hay una alianza y al final resulta que gobierna el PRI. Eso no es lo que queremos.
Queremos el primer gobierno de coalición en México, que con una agenda bien clara de cambios en materia económica, combate a la corrupción, la recuperación de la paz pública y otros logros, podamos transformar la realidad que tiene México.
Logramos la gran alianza a nivel nacional, la construimos en cada partido. Privilegiamos las coincidencias sobre las diferencias. Hicimos algo astuto, que el gobierno se esforzó por impedir, porque sabe de la potencia de la unidad. Ya lo vio en Veracruz, en Quintana Roo.
Eso se logró a nivel federal, pero siempre se habló de una premisa: que la alianza era en la Presidencia de la República y en el Congreso federal, y así nos respaldó nuestro consejo nacional, incluyendo los consejeros estatales de San Luis.
También dijimos con completa transparencia que creíamos que se debería de buscar el mismo esfuerzo en el medio local, pero que respetábamos las lógicas y la coyuntura en cada uno de los estados.
El PAN no nada más por convicción, sino por estatuto, es un partido que no toma decisiones de manera unilateral en su dirigencia nacional, sino que tiene facultades compartidas, ese ha sido un gran logro de la militancia de los estados.
La decisión de ir o no en una alianza local le corresponde en una primera instancia a los órganos locales y él órgano nacional lo ratifica o no, pero no puede hacerlo el órgano nacional.
Aquí ya votaron los órganos y dijeron que sí. Hasta el día de hoy llevan un acuerdo en la gran mayoría de las alcaldías, faltan algunas, falta el tema de las diputaciones locales y nosotros trataremos de generar las condiciones políticas de diálogo y mediación que permitan lograr el acuerdo, pero siempre respetando la voluntad del partido local.
Al final, será decisión de los panistas locales y de sus órganos de decisión, si vamos en la totalidad en el estado, como en cualquier estado.
Acuerdo dinámico
—¿No ha habido negociación de la dirigencia nacional del PRD de cambiar lo que ya se acordó, concretamente, el caso de las senadurías?
—No en ese planteamiento de las dos senadurías ni estamos en esa disposición. Ya se firmó el acuerdo a nivel nacional y hay una distribución. Siempre un convenio es sujeto a modificación. Si el arreglo local te lleva a alguna modificación de lo federal en San Luis, tenemos apertura, siempre y cuando se cuide la representatividad real, que sea algo equitativo y transparente, pero eso tiene que surgir de un acuerdo local en donde, por una modificación particular, se pida a las dirigencias nacionales adecuar.
Al día de hoy, no hay tal solicitud.
El efecto Gallardo
—¿Se enteró de los reportajes sobre el patrimonio inmobiliario de la familia del alcalde Ricardo Gallardo Juárez y su familia? ¿No afectará la situación de ese posible aliado al PAN en la próxima elección?, se le plantea.
—No conozco personalmente al alcalde. Sé que ganó y que existen algunos señalamientos.
Yo te digo lo mismo de él lo que opino de cualquier integrante de cualquier partido político, incluyendo el nuestro: que tenga un señalamiento, lo que corresponde es aclarar; lo que corresponde es una investigación, en cualquier caso.
Te lo digo sin calificativos. Esa es la diferencia del PAN y del Frente: nuestra postura de combate a la corrupción es que quien cometa un delito de esa naturaleza, tiene que pagarlo, no importa si es azul, si es amarillo, si es verde, si es rojo.
Nosotros, a nivel nacional, lo que impulsamos es que se despolitice la justica. Ni juicios anticipados ni exoneraciones. Lo que hoy tenemos en México es una justicia selectiva, en donde a los amigos, el PRI Gobierno no ve nada y no ha caído nadie.
Sobre las acusaciones, digo siempre, que se investiguen. Si hay delito, que se castigue, si no, que no se le persiga injustamente.
—¿Existe una propuesta de que la alianza apoyara la reelección de Gallardo a cambio, presuntamente, de 350 mil votos?, se le preguntó.
—No existe esa propuesta, y jamás entraríamos en un esquema así. Las alianzas a nivel local parten del consenso y la visión común. Es una falta de respeto señalar que se tienen los votos. Nadie los tiene. No creemos en un esquema corporativo.
De lo demás, hay diálogo entre partidos. Y estaremos muy hay atentos a si se logra un consenso al municipio, de ser así, lo valoraremos a nivel nacional. No quiero opinar de algo que no ha existido.









