Tomasa Esteves, hecha pedazos de tanto bache

Con las lluvias más recientes los daños acumulados por años en los pavimentos de las calles de la ciudad se amplían y se hacen más evidentes, especialmente en vialidades cubiertas por el adoquín instalado en los años 30 y 40 del siglo pasado, como es el caso de la calle Tomasa Esteves.
Esta ruta debería ser considerada en el mediano plazo para ser modernizada debido a su importancia para el flujo vehicular entre el norte y el sur de la capital.
A lo largo de ella se ubican algunos de los accesos a importantes instituciones educativas, de salud y comerciales, así como religiosas y de esparcimiento.
Sin embargo, el importante número de conductores que pasa por Tomasa Esteves debe lidiar con uno de los pavimentos más terribles de la capital casi desde su inicio en el cruce con García Diego hasta la intersección con Cuauhtémoc, a la altura de la Facultad de Derecho, donde, por fortuna, el pavimento pasa del adoquín al concreto hidráulico.
Quizás el tramo más tortuoso es el que va de Nicolás Zapata a Mariano Arista, con piezas de adoquín desprendidas, hoyancos y topes que hacen casi imposible que el coche salga ileso.
Tomasa Esteves, para muchas personas al volante, es la mejor ruta alterna a la saturada calle de Uresti para lograr llegar al sur de la ciudad sin tanto problema. Para ellas, la modernización de la calle sería un gran acierto de parte de
las autoridades.
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