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Comerciantes del Centro Histórico denuncian un tapón en una red de drenaje, que produce una fuga de aguas residuales que les afecta por olores nauseabundos, invasores de los interiores de negocios de comida y tiendas de diversos servicios.
La fuga de aguas negras se localiza en la calle Guajardo; en su tramo comprendido entre Allende y Damián Carmona. Los comerciantes explican que la fuga de aguas negras tiene ya más de año y medio y a pesar de los recurrentes llamados al Interapas, nadie acude cuando menos a revisar de qué se trata para programar su reparación.
El drenaje del Centro Histórico va envejeciendo progresivamente y hay tramos que tienen más de 70 años deteriorándose progresivamente, con el paso continuo de aguas residuales que contienen derivados de cloro, sosa cáustica y también grasas provenientes de los restaurantes.
Al perder su vida útil, el drenaje también mueve con dificultad la basura que los usuarios de las aguas dejan en alcantarillas, fregaderos, lavabos e inodoros, confiando en que el agua las moverá a un lugar lejano.
En las excavaciones para la reconstrucción de calles, las compañías contratadas encuentran drenajes por igual de cemento, de asbesto y hasta bóvedas de ladrillo.
El colapso de los drenajes ocurre con el progresivo humedecimiento de la base hidráulica, si es que la hay, el desgaste del suelo y el rompimiento de las tuberías, que deben ser sustituidas por la Interapas.








