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Siempre con moderación y si no tienes ningún problema de salud que te lo impida, saborea cada plato rodeada de los tuyos.
Pero si no quieres que estas fechas acaben pasando factura en la báscula y en tu salud, puedes seguir algunas pautas que te ayudarán a equilibrar tus comidas en estas fechas.
OLVÍDATE DE LAS DIETAS
Olvídate de las dietas restrictivas. En realidad, deberías olvidarte de las dietas restrictivas en cualquier época del año. Son dietas que prohíben una gran cantidad de alimentos naturales, y que nos alejan de una alimentación equilibrada.
RIESGO
Su mayor riesgo es que pueden acarrear deficiencias nutricionales totalmente innecesarias y suponer un riesgo para nuestra salud.
Pero, además, nos hacen pasar hambre, lo que facilita que cuando nos veamos rodeados de mucha comida nos pongamos a comer de manera descontrolada, y nos sintamos mal por dentro y por fuera.
EQUILIBRIO
Procura comer todo el mes de manera equilibrada, sin pensar en excesos ni restricciones.
Y el día del evento, es muy importante que no te saltes ninguna comida.
En conclusión: Evita llegar con un hambre desmedida a las comidas y cenas navideñas.
MENÚS LIGEROS
Es preferible que prepares menús ligeros el día anterior a la celebración, y el día posterior también. Piensa en proteínas bajas en grasa, como la carne blanca, el huevo, el pescado blanco, las legumbres o el tofu, y acompáñalas de verduras, ya sea en ensalada, cremas, caldos, al horno o al vapor.
DEPURATIVOS
Elige alimentos depurativos, que estimulen tu hígado, intestinos y riñones, como determinadas verduras, alcachofas, espárragos, berenjenas, apio, endibias, y frutas, piña, pera, manzana.
Estos alimentos, además, te ayudarán a aliviar la pesadez de estómago y molestias como la hinchazón abdominal, dolor de cabeza o flatulencias.
HIDRATACIÓN
Mantente bien hidratada.
Una buena hidratación con agua ayuda a tu cuerpo a eliminar las posibles toxinas acumuladas y a evitar la retención de líquidos tras una comilona.








