A-AA+
Los que murieron no se han perdido, ahora se encuentran viviendo en ti; aunque no es fácil advertir su presencia.
El hombre, está limitado por un cuerpo, que no le permite estar en todas partes; ni penetrar al interior del otro.
Pero cuando alguien muere, ya no hay límites; de manera, que esa persona habita en tu interior.
No olvidemos, que para Dios no existe la muerte. Porque ésta, se reduce a un paso; el paso que hay que dar, para llegar a una
vida nueva.
FIESTA DE LA VIDA
Hoy, estamos celebrando la fiesta de la vida. Porque si Cristo murió, no fue para quedarse en la tumba; ahora vive, y vivirá
para siempre.
Hoy, es fiesta de PASCUA. Porque Cristo, ha dado el paso de la muerte hacia una
vida renovada.
Pero a nosotros, qué caminamos por este mundo, que trabajo nos cuesta creer en la vida; quizá, porque vivimos rodeados
de muerte.
Algo semejante, pasó con los discípulos de Emaús; Jesús vivo, caminaba con ellos. Pero éstos, no se daban cuenta; ellos creían que era un forastero, y se dedicaron, tan solo a compartir su pena y a lamentar su pérdida: “Nosotros esperábamos que él sería
el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estás cosas
sucedieron”. (Lc.24).
Y así se nos va la vida, entre lamentos y añoranzas; y sufriendo, por qué las cosas no se dieron como lo esperábamos.
Y después de escucharlos, Jesús les dice: “¡Que insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria”. (Lc.24).
SENTIDO DE LAS COSAS
El hombre, pierde el sentido de las cosas, y por eso, se vuelve insensato; porque ha endurecido el corazón. Y qué trabajo cuesta creer en lo bueno.
Pero hoy, Jesús camina con nosotros; aunque nosotros, no queremos
darnos cuenta.
Dios, está a tu lado. Por eso, ablanda tu corazón para que puedas verlo, “…por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos”. (Hch. 17,27-28).
Hoy, es día de renovar el corazón y decidirse a creer. Porque Cristo está vivo, y vive aquí contigo.
¡FELICES PASCUAS!








