LA FE, ES FELICIDAD

LA FE, ES FELICIDAD

Pbro. Lic. Salvador González Vásquez.

La duda es una condena. Porque es inútil tratar de ser feliz, cuando vivimos dudando.

Es mucho lo que ignoramos, y por eso necesitamos creer, para gozar de aquello que no vemos. La fé, nos salva de las tormentas que trae la angustia.

Y gracias a la fe, es posible sentirse amado. Porque siempre va a existir alguien que nos ame; pero si no creemos en el amor, de nada nos sirve contar con el amor de alguien.

Hoy, Jesús le dice a Nicodemo: "Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna". (Jn.3) 

Dios nos ama sin reserva, ni medida; a tal grado, que entregó a su Hijo único, para que no vivamos perdidos.

Y, ¿Qué es la vida eterna? Es una vida feliz, que no está en riesgo de perderse. 

La vida eterna, es felicidad sin límite de tiempo; es el gozo atrapado en el presente; y la paz, que podemos gozar ya desde ahora. Y todo, gracias a que tenemos fé. 

Pero, si nos negamos a creer, convertiremos nuestra vida en un infierno.

Dice Juan: "Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él". (Jn.3).

Sin fe, no hay felicidad. Porque una felicidad amenazada por el miedo, no es una dicha auténtica.

Ya lo dice el Evangelio: "El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios".(Jn.3).

No hay que condenarse a vivir en la duda; porque las incertidumbres atormenten la existencia.

Pidamos a Dios, el don de creer; porque solo así, tendremos una vida dichosa.

No olvidemos aquellas palabras de Isabel a María: "¡Dichosa tú qué has creído, porque se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor!".(Lc.1,45).