Diana de Gales cumplirá 21 años de su fallecimiento, este viernes 31; con su partida un mito.
Mujer de pocas palabras, por su forma de vestir y mostrarse al mundo, lo decía todo.
Diana de Gales sigue siendo después de tantos años, un icono de estilo con
carácter retroactivo.
Aunque su mejor época fue la vivida lejos de su ex marido, una vez nacido el mito, todo lo que llevó en el pasado se convertía al instante en objeto de análisis.
Diana era tímida, así lo confesaba ella misma. Vivió años de calvario personal en silencio, sin embargo su manera de mostrarse al mundo hablaba por ella.
Existen varias etapas en su vida marcadas por su forma de vestir.
INOCENCIA
Coincide con la época en la que conocemos el nombre de la futura princesa de Gales como novia del príncipe Carlos.
Tenía 19 años cuando el príncipe pidió su mano. Una inexperta niña de la nobleza no se esperaba todo lo que se le venía encima. Por aquel entonces ya notaba la frialdad del que sería su esposo pero aún conservaba su frescura de estilo.
Su pelo corto y su aire ‘preppy’ mostraba a su corte lo que ellos querían ver, despreocupación. Tal era la misma que se notó de manera exponencial en su, aún indescriptible, vestido de boda, un diseño de David y Elizabeth Enmanuelle.
CALVARIO
Su matrimonio nunca fue feliz, ella lo confesó años después de su separación.
Las continuas infidelidades de su marido, la falta de intimidad y la asfixia de la corona formaron un cocktail explosivo que transformó a la princesa en una mujer opaca.
La montaña rusa de subidas y bajadas emocionales en la que vivía y la presión mediática convertían a Diana en una ‘princesa con rostro triste’.
Ni si quiera el nacimiento de sus hijos logró que recuperara la frescura que sólo su separación le devolvió años más tarde. Vestidos anchos, pelo sin forma determinada y pocas licencias en su estilo definen los looks de la época más amarga de Diana.
El vestido de lunares que llevó tras el nacimiento de Guillermo lo firmaba Katherine Waker.
EXPLOSIÓN
Su divorcio y la posterior entrevista para la BBC de Londres, dónde Diana destapaba las intimidades y vergüenzas de su complicado matrimonio, se convirtieron en el revulsivo de la transformación.
Diana cambia por dentro y por fuera desde el punto de inflexión en el que, como si fuera una terapia, expulsa públicamente los ‘demonios interiores’ de su divorcio.
En esta etapa, el conocido ‘vestido de la venganza’ , de Christina Stambolian, marca un antes y un después en la vida y el estilo de la princesa.
RESURGIR
Diana comienza a hacer deporte, se corta más el pelo y se lo aclara. Empieza a ganar seguridad y se nota en sus apariciones públicas.
Nace así la Diana de contrastes, fuerte pero frágil al mismo tiempo. Los diseñadores se la rifan y comienza a lucir piezas de las mejores firmas
del mundo.








