#soymayornoidiota, la rebelión de los mayores españoles contra los bancos

MADRID (EFE).- La pandemia aceleró los procesos de digitalización en el mundo provocando que la atención física en sectores como el bancario se viera reducida, algo que afectó a muchas personas mayores en España, víctimas de la brecha digital al quedar excluidas de sus servicios tradicionales.
Ante esa nueva situación, Carlos San Juan, un médico español jubilado, harto del trato recibido en los bancos, inició hace unas semanas una campaña de firmas en la plataforma Change.org bajo el lema #soymayornoidiota con el fin de que los bancos españoles ofrezcan un servicio físico y de calidad.
El proyecto tuvo una enorme acogida social y ya cuenta con más de 600,000 firmas, que han llegado hasta el Gobierno, que ha prometido dialogar para garantizar un trato personalizado a los mayores en las sedes bancarias.
La campaña tuvo también repercusión en los bancos, que han elaborado un documento por el que se comprometen a adoptar medidas que ofrezcan un trato especial de las sucursales a los mayores, ya sea adecuando los horarios de atención en caja o con la atención preferencial de este colectivo.
San Juan, impulsor de esta iniciativa, se propuso no cejar en su empeño hasta ver cumplidas una serie de medidas efectivas para solucionar todos los problemas de atención a los mayores.
De hecho, la Plataforma de Mayores y Pensionistas de España propuso al Gobierno un nuevo marco normativo que conlleve que el servicio de banca “física” sea tenido en cuenta como “un servicio esencial y de carácter universal” hasta su transición a la banca digital.
La plataforma también consideró que "ante los 20.000 millones de euros de ganancia obtenidos por los grandes bancos en 2021, a cargo a estos recursos, se debería poder solventar la atención personal para las personas mayores.”
PEOR EN EL MEDIO RURAL
En los dos últimos años, más de 3.000 sucursales en España han dejado en situación de especial vulnerabilidad a personas que viven en entornos rurales o regiones con una baja densidad de población, ya que no disponen de ninguna entidad cercana, como es el caso de las provincias castellanas de Soria, Salamanca o León.
“Siempre tenemos algún familiar directo o amigo", dijo al respecto la Asociación de Pensionistas de la localidad de San Isidro de Toral de los Vados, en la provincia de León (noroeste de España).
“No cabe duda de que el Covid ha sido la catapulta que estaban esperando los bancos” señaló la Asociación.
María del Carmen Alpañez y Emilio Téllez, un matrimonio de jubilados residente en la ciudad de Alcorcón, en Madrid, se quejaron también indignados: “hubo una época en la que había cuatro bancos en cada esquina, y de la misma casa, y ahora ya no queda ninguno”, dijo ella.
BANCOS SOLO PARA PERSONAS MENORES DE 50 AÑOS
Que los bancos estén pensados solo para personas jóvenes es la opinión que comparten Julio Sánchez, un jubilado de la ciudad de Salamanca: “ahora parece que los bancos solo sean para los menores de 50 años”, dijo haciendo alusión a que dan por hecho que la digitalización ha llegado a todos los grupos de edad cuando no es así.
El anciano expresó sentirse especialmente decepcionado con que el horario de atención al cliente en las sucursales fuese apenas tres horas en la mañana, lo que genera largas colas en la calle y que los mayores tengan que soportar el frío mientras esperan, muchas veces, para no ser atendidos.
“Estoy muy enfadada, acabo de venir del banco y he estado unos 40 minutos esperando en la calle para entrar al cajero, y me parece impresentable” señaló a EFE Margarita, "sabes cuándo llegas pero no cuándo vas a hacer la gestión”.
Para Carmen, otra ciudadana madrileña, el problema de la desatención en los bancos no solo afecta a las personas mayores, también a personas con dificultades visuales o de otro tipo que no puedan acceder a la informática.
“Mucha gente se encuentra desamparada a la hora de recurrir a sus propios recursos, que es su propio dinero” indicó indignada.
“La persona mayor que no tenga descendencia o una persona de apoyo que le ayude con las gestiones tiene un problema muy grande” señaló Raquel, otra vecina de Madrid que le realizaba todos estos trámites a sus padres.
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