Homenaje a cubanos veteranos de Angola

Berlín. - La cineasta española Irene Gutiérrez estrenó en la Berlinale la docuficción “Entre perro y lobo”, un retrato íntimo a la vez que homenaje a los cubanos veteranos de la Guerra de Angola que mantienen aún hoy intactas sus convicciones de entonces.
En entrevista, Gutiérrez señala que esta película “es para ellos, es un homenaje y un acto de amor hacia toda esa gente que estuvo con una edad muy joven en una guerra ajena y lejana” y que siguen defendiendo -al menos los protagonistas de su filme- “esa función dentro del proyecto común de la revolución afuera de Cuba”.
Inmersos en la selva cubana, en las montañas de la Sierra Maestra, tres veteranos de la Guerra de Angola practican un ritual secreto: entrenar de nuevo como los soldados que un día fueron, listos para luchar contra el enemigo, o quién sabe si quizás contra ellos mismos.
Siempre en guardia, ajenos a las profundas transformaciones que están teniendo lugar en el mundo, los tres hombres dan rienda suelta a su misión, fuera del tiempo y del espacio, para hacer de sus entrenamientos una suerte de terapia improvisada.
Se trata de un juego de guerra en el que aún son camaradas válidos, fuertes y, sobre todo, espiritualmente jóvenes.
LA GUERRA DE ANGOLA
Gutiérrez, que vivió durante más de ocho años en Cuba, cuenta que, en la Escuela Internacional de San Antonio de los Baños, donde se graduó en Cine Documental, “todo el mundo había ido a Angola”, desde el jefe de cátedra hasta los cocineros, lo que le hizo pensar que estaba ante
algo “generacional”.
Como había estado en la Sierra Maestra en 2003 y quería volver a filmar en la selva cubana, optó por trabajar con los veteranos de allí, “cuyo registro es mucho más puro que el que pueda haber en
La Habana”, asegura.
Realizó muchas entrevistas y se percató de que para ellos es “absolutamente lógico” haber participado en la guerra de Angola, “porque sus abuelos lucharon contra la colonia española y sus padres junto al Che en la misma montaña” y de que mantienen “intacto” el espíritu de “dar la vida individual por un proyecto común”.
Decidió centrar el filme en sus tres protagonistas, porque se dio cuenta también de que “la palabra tiene una limitación y el testimonio se agota pronto fílmicamente hablando”.
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