“Quién le teme” a Giménez Cacho

experimenta con puestas en escena sin director

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“Quién le teme” a Giménez Cacho

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Ciudad de México. - Daniel Giménez Cacho enfrenta el reto de experimentar con el montaje de obras de teatro sin la guía de un director, como la puesta en escena “Quién le teme a Virginia Woolf”, original de Edward Albee. Comentó que la obra, aun cuando fue escrita en los 60, conserva actualidad, “trata un tema que siempre está presente, cómo vivir en la realidad, más allá de nuestras fantasías o lo que queremos que sea nuestra realidad, pero que en realidad no lo es”.

Aunque con otros ingredientes que “hace que nos creamos nuestras propias mentiras. Donde también el alcohol es tema central en la obra y funge como detonante importante. Entonces se construyen serie de fantasías que, a veces, ayudan a sobrellevar la realidad.

Respecto a trabajar sin la guía de un director, dice que “nos planteamos como objetivo que los proyectos siempre sean un reto”. Entonces, trabajamos sin director, ni siquiera tenemos una dirección colectiva. Nadie está opinando si está bien o mal. Es todo un reto porque hay que trabajar contigo mismo, con tus objetivos como actor, con un deseo muy personal”.

Refiere que el montaje es diferente cada día. “No tiene un trazo decidido. Hay que estar muy concentrado en lo que sucede en el escenario. Ahora que dejamos descansar la obra 10 meses, la entendemos de otra manera. Descubrimos significados que no habíamos visto. Es un proceso de conocimiento y profundización”..

En “Quién le teme a Virginia Woolf”, en la que participan Laura Almela, Ana Clara Castañón y Pedro de Tavira Egurrola, se da un encuentro generacional interesante, donde un matrimonio conformado por un profesor de una universidad y su esposa, hija del rector, un poco mayor que él, invitan a cenar a una joven pareja. Entre copa y copa, la plática se convierte en discusión, en la que afloran rencores, reclamos y heridas emocionales no sanadas. De esa noche en adelante, la vida de los cuatro personajes no será la misma.

Asevera que en la puesta se respetó íntegramente el texto original. “No hay ningún tipo de adaptación o actualización. La trama se desarrolla en Estados Unidos de los 60, con la libertad de la época, sus ideales del ‘sueño americano’. Mucho fincado en una fantasía”.

Refiere que todas las obras que ha hecho con Laura Almela buscan respetar los textos originales. Ya sean textos antiguos, de Shakespeare, por ejemplo, hasta más actuales, “tratamos de conservar su esencia”.

“Está muy de moda, dice Giménez Cacho, hacer adaptaciones o actualizaciones de obras para que el público ‘entienda’. A mí no me gusta eso. Tenemos que contrastar realidades, lenguajes, modos de ser. Eso es lo atractivo, comenta.

Considera que hay que respetar contextos de las obras como en esta obra.