PROTESTA Y EXPRESIÓN ARTÍSTICA DURANTE EL 8M
Mujeres en el Arte se sumó a la marcha por esta fecha, denunciando violencia de género y desigualdad dentro del propio ámbito cultural

El pasado 8 de marzo, durante la marcha por el Día Internacional de la Mujer en San Luis Potosí, el contingente Mujeres en el Arte se sumó a la movilización con una presencia que combinó protesta y expresión artística.
Entre consignas, carteles e intervenciones visuales, el grupo también integró el movimiento del cuerpo como una forma de manifestación colectiva, retomando la propuesta de la licenciada en danza folclórica mexicana Andrea Mora que convocaba a bailarinas, artistas y mujeres que marcharan por primera vez a unirse a un llamado artístico dentro del recorrido en un mismo contigente.
La bailarina potosina planteó la idea de marchar juntas a través del cuerpo, entendiendo el movimiento como una forma de memoria y resistencia. Mora manifestó que buscaban evocar a las ancestras que "bailaban en círculo" y a las mujeres que, a lo largo del tiempo, han sostenido saberes, cuidado y lucha. En ese imaginario, la danza se vuelve una metáfora de continuidad: cuerpos que se mueven juntos para recordar que la lucha feminista también se construye desde la colectividad.
La participación de Mujeres en el Arte dentro de la marcha también refleja una inquietud constante entre las creadoras de ocupar el espacio público para visibilizar las violencias que atraviesan su vida y su trabajo. En un contexto donde muchas artistas señalan la falta de apoyo institucional y de políticas culturales que respalden su labor, la calle se convierte en un espacio legítimo para manifestarse, crear y dejar rastro de su presencia.
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A través de la autogestión y del trabajo colectivo, muchas creadoras han encontrado formas de sostener su práctica fuera de los espacios oficiales, al mismo tiempo que denuncian la violencia de género y la desigualdad dentro del propio ámbito cultural.
En ese contexto, las mujeres que bailan, crean juntas y a su propio ritmo se vuelve también una consigna: que la danza se vea y se escuche fuerte en todas partes, y que las mujeres puedan seguir ocupando el espacio público sin que se les arrebate la vida.
En cada marcha hay artistas transformando el dolor en expresión y creando memoria desde el arte. Son ellas mismas, las que están en la calle y en los espacios de exhibición, sosteniendo con sus manos el derecho a existir y resistir.
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