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No ha dejado títere con cabeza.
Ocupado como anda el mundo con el COVID-19, los trazos de lo que será el escenario postpandemia se ven tanto o más aterradores que los impactos sanitarios.
Esta contagiosa gripe global, como nunca, va a pasar factura de una muy cara lección: la economía somos las personas. Y si no, que se los digan los restaurantes cerrados, las aerolíneas sin vuelos, los sitios turísticos sin visitantes, las agencias de autos buscando de dónde tirar para vender y todos los comercios de bienes duraderos con cifras en picada.
Según anduvieran sus economías antes de la irrupción del coronavirus, todos los países a donde ha llegado el bicho prevén impactos económicos que es necesario amortiguar. España está en shock, pidiendo apoyo económico emergente a la Unión Europea. La pandemia también devasta empleos en Estados Unidos.
El primer mundo ve con mucha curiosidad y poco optimismo lo que va a pasar con las vulnerables economías en América Latina, en especial dos, por los perfiles populistas de sus mandatarios: Brasil y México. Uno de derecha radical y el otro de una casposa y anacrónica izquierda latinoamericana, Jair Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador hicieron gala de un discurso negacionista ante el riesgo anunciado.
En el caso de México, el tema de recuperación postCOVID-19 es todavía menos promisorio. Preocupa la expansión de un discurso con rasgos antiempresa como sacado de los textos amarillentos de la izquierda sesentera del siglo pasado. Al empresario se le proyecta desde la Presidencia misma e este país como a un enemigo que le quita posibilidades a las clases más vulnerables.
A las solicitudes de los empresarios y profesionistas libres que han pedido flexibilidad para poder cumplir con sus compromisos fiscales, así como subsidios y apoyos efectivos ya a la pequeñas y medianas empresas, el gobierno ha respondido con un universo de clichés alrededor de la empresa y los empresarios. Supone que ya cumplió su parte adelantado la pensión a los adultos mayores por tres meses y con más anuncios de dádivas y becas a jóvenes sin empleo ni estudios.
La dignidad y la salud de las personas no cuenta, sólo las imágenes de largas filas de ancianos bajo el sol esperando la dádiva suprema, como se vio a media semana en la Secretaría del Bienestar y el Telégrafos.
Para estos gobiernos el emprendedor es sólo un tipo que sólo busca maximizar sus ganancias. Sin medidas inteligentes que palien el paro, el escenario es de una larga temporada de recortes en empresas, las que sobrevivan al paro. Se insiste en formulillas pacatas de dádiva improductiva, pues no tiene idea de lo que es la productividad.
Acusan a los empresarios de “capitalismo salvaje”; lo “salvaje” verdaderamente es permitir la destrucción de puestos de trabajo que va a ser muy difícil recuperar.
No habrá recaudación que prospere si las empresas quiebran, o si no logran recuperarse tras esta oleada de males sanitarios. Estados Unidos lo sabe y destinará fondos para las aerolíneas, en primer lugar, y para las empresas más afectadas por los cierres y caída de ventas.
Dejar caer a las empresas afectará más a los pobres que a los dueños de éstas. Si el virus no hace distinciones sociales, los efectos de la enfermedad sí serán distintos. Y sufrirán más los pobres y la clase media que no tiene capacidad de ahorro. Mejor la alcaldía y el Gobierno del Estado han hecho algunos esfuerzos fiscales propios porque entienden lo que viene: extendieron sin cargos las temporadas de pago de derechos vehiculares y del predial.
Se supone que hoy el presidente anunciará un paquete de respuesta económica, a ver con qué sale. Bastaría con que el Gobierno Federal entienda que muchas cosas van a cambiar a partir de la experiencia de esta pandemia.
Es más, el reto sanitario que tienen enfrente nuestros gobiernos, en función de cómo lo gestionen, trae costos políticos les gusten o no, con oportunistas políticos promoviendo a su favor o sin ellos. Es de esperarse.
De la crisis sanitaria hace una década por la irrupción de otro virus, el H1N1, la OMS dejó asentado en un documento que “el impacto de cualquier pandemia depende de la calidad de los servicios de salud. Un virus que solo produzca síntomas leves en países con sistemas de salud sólidos puede ser devastador en países con sistemas de salud débiles, limitaciones e interrupciones frecuentes del suministro de medicamentos, entre ellos los antibióticos, y hospitales mal equipados, sobrecargados de enfermos y con escasez de personal”.
Y ya desde entonces advertía: “Uno de los motivos por los que las pandemias causan trastornos sociales y económicos consiste en el gran número de personas que caen enfermas al mismo tiempo y que necesitan atención en poco tiempo en una determinada zona geográfica”.
La OMS advirtió: “Una propagación rápida puede menoscabar la capacidad de los gobiernos y los servicios para hacer frente a la situación”.
A ver cómo les va a los nuestros.
ROLLOS SUELTOS
NI GUANTES NI MASCARILLAS. Cómo andarán las cosas en el IMSS con los insumos para atender la emergencia por coronavirus, que los jubilados del instituto renunciaron a 5 millones 400 mil pesos que se les asignaron para el Reconocimiento al Personal Jubilado y Pensionados para que el recurso se aplique a comprar “insumos de protección para nuestros compañeros activos”.
PREPARAN ABORDAJE. Apenas ganó el doctor Zermeño la elección de la Rectoría de la UASLP, y de al menos dos vertientes de sus apoyadores de campaña ya le preparan candidatos a varios puestos, entre ellos la vocería de la UASLP. Estos promotores traen varias cartas: las hay ligadas a la Alcaldía, relacionadas con diputados locales, una bastante laberintosa (se grilla hasta a sí mismo), otra muy prudente y alguna más de esas muy emprendedoras que piensan justo… después de actuar.

LA TIRA DE LAS NETAS
LA BELLEZA Y EL TIEMPO
“No podría pensar en nada peor ahora mismo en que me dijeras: ‘Hay una pastillita mágica con la que va a parecer que vuelves a tener 20 años otra vez’”.

EL CAPO QUE TIENE MADRE
“La peste funesta es la corrupción, no un adulto mayor que merece todo mi respeto, independientemente de quién sea su hijo...()… A veces le tengo que dar la mano, porque ese es mi trabajo, a delincuentes de cuello blanco”.









