Andrés Guardado y Diego Lainez, los dos polos

Andrés Guardado y Diego Lainez, los dos polos
Los mexicanos del Betis Andrés Guardado y Diego Lainez representan hoy por hoy la cara y cruz del fútbol porque, mientras el primero es pieza fundamental del equipo bético y ha sido renovado hasta 2022, el segundo no termina de cumplir las grandes expectativas con las que llegó en el mercado de invierno de la pasada temporada.

Mientras que 'El Principito' Guardado es, desde su llegada desde el PSV Eindhoven holandés en 2017, uno de los pesos pesados del Betis, del que es segundo capitán tras Joaquín Sánchez, Lainez no ha terminado de entrar de lleno en los planes de los dos entrenadores con los que ha trabajado, Quique Setién y Joan Francesc Ferrer 'Rubi'.

Pese a que el joven mediapunta de Villahermosa, de 19 años, llegó con la vitola de gran promesa e importante apuesta económica del Betis -15 millones de euros por el 75% de su pase-, no ha terminado de romper hasta el momento en realidad pese a la unanimidad en ensalzar sus virtudes, aunque también en lo que le queda en materia táctica y defensiva.

En este sentido, Rubi ya apuntó en el comienzo de esta temporada la necesidad de que Diego Lainez, con contrato hasta 2024, se implicara más en tareas defensivas, aunque recalcó que se trataba de un "grandísimo jugador con un crecimiento exponencial muy grande, con muchísimo recorrido"; y que no lo cambiaba "por nadie".

Sin embargo, ello se ha traducido en poco más de 61 minutos en seis partidos de Liga en la actual temporada, que completan el total de 29 que ha jugado el centrocampista en competición liguera, los dos de Liga Europa -en la que anotó su único gol como bético- y cinco en Copa del Rey que ha disputado desde su llegada a Sevilla.

Tras participar en la victoria bética ante el Mallorca en la última jornada, Rubi destacó la aportación de Lainez en los escasos cinco minutos en los que jugó, y es que el técnico bético no lo tiene fácil con la gran promesa mexicana por la gran competencia existente en una posición en la que están pesos pesados como el internacional francés Nabil Fekir y los españoles Sergio Canales o Joaquín Sánchez.

Mientras hay quien apuesta por una cesión que le dé minutos y experiencia en la élite, Diego Lainez responde al perfil de jugador que trabaja disciplinadamente sin que se le haya oído una voz más alta que otra o, sencillamente, ninguna, aspecto éste muy valorado por los entrenadores.

Uno de los apoyos incondicionales con los que siempre ha contado desde que llegó al Benito Villamarín ha sido el de su compatriota y leyenda del fútbol mexicano Andrés Guardado, quien a sus 33 años ha vuelto a recobrar el nivel exhibido desde su fichaje y que, desde la titularidad, ha hecho que el Betis amplíe hasta 2022 el contrato que terminaba en junio de 2020.

El capitán del Tri, con 161 partidos y 28 goles desde su debut con 19 años en diciembre de 2005, es uno de los líderes de la plantilla del Betis, con el que ha disputado hasta ahora 84 encuentros oficiales, en los que ha anotado dos goles y repartido trece asistencias.

De estos encuentros, doce han sido esta temporada, 42 en la pasada y 30 -con dos goles marcados- en la anterior, lo que habla bien a las claras de su adaptación a un club con el que regresó a la Liga española -en la que ya jugó con el Deportivo de La Coruña y el Valencia- tras su periplo por Alemania y Holanda.

Andrés Guardado, que ha disputado cuatro Mundiales con la selección mexicana y aspira a jugar el quinto, hizo anoche profesión de fe bética al afirmar en sus redes sociales que se siente 'muy feliz de seguir con esta hermosa familia verdiblanca'.

Tras cantar el grito ancestral de 'Viva mi Beti bueno', el centrocampista tapatío citó la frase del fallecido periodista de ABC de Sevilla Manuel Ramírez Fernández de Córdoba que circunda el graderío del Benito Villamarín: ''De abuelos a nietos, de padres a hijos, una pasión llamada Betis'.