Orozco y Agúndez explican reacción tras falla de las japonesas
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Esa imagen ya es un clásico instantáneo en la historia del olimpismo mexicano. Mientras la pareja japonesa fallaba, Gabriela Agúndez y Alejandra Orozco saltaban y se fundían en el más dulce de los abrazos. Ambas sabían que acababan de asegurar la segunda medalla de bronce para México en los XXXII Juegos Olímpicos.
Risueña, Orozco acepta que quizá fue un poco precipitado de su parte, aunque reconoce que fue la reacción normal tras sentir tan cerca la presea olímpica.
En una competencia tan peculiar, resultó clave la constancia, ya que las mexicanas no tuvieron salto alguno en el que se equivocaran, a diferencia de las duplas de Canadá, Japón y hasta Alemania.
"La clave fue que nos mantuvimos tranquilas, saber que si tirábamos bien el clavado debíamos ir al que sigue y pensábamos así", afirma Agúndez.
"Pensamos en lo que hicimos", complementa Orozco. "Lo traíamos en la mente desde siempre, hemos picado mucha piedra durante años y ahora está la recompensa".
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