Arribó el 2022 entre el dolor y la esperanza

París, Fra.- El dolor por los fallecidos y moribundos, el temor a que continúen los contagios y la esperanza de que concluya la pandemia de coronavirus conformaron, de nuevo, los ingredientes del cóctel agridulce con el que el mundo dijo adiós a 2021 y dio la bienvenida a 2022.
La Nochevieja, que solía celebrarse con un espíritu libre y desenfadado en todo el mundo, se sintió sin embargo como un déjà vu, con la variante ómicron, que se propaga rápidamente, llenando de nuevo los hospitales.
Las celebraciones de Fin de Año, en su mayoría apagadas, alrededor del mundo dieron paso al cuarto año natural marcado por la pandemia global. Más de 285 millones de personas han contraído el coronavirus en el orbe desde finales de 2019 y más de 5 millones han perecido.
En París, las autoridades cancelaron el espectáculo de fuegos artificiales por el incremento de las infecciones y volvieron a imponer el uso obligatorio de mascarilla al aire libre, una medida acatada por la mayoría de quienes se reunieron en los alrededores de los Campos Elíseos en las últimas horas de 2021.
En Berlín, la policía exhortó a la gente a no congregarse cerca de la Puerta de Brandenburgo, donde hubo un concierto sin público presencial. En Madrid, las autoridades permitieron la entrada de apenas 7.000 personas a la Puerta del Sol, una plaza del centro de la capital de España que en otros tiempos solía congregar a hasta 20.000 almas para festejar el cambio de año.
En Estados Unidos, las autoridades adoptaron distintas posturas para las celebraciones de fin de año: se prohibió que hubiera público en un concierto de cuenta regresiva en Los Ángeles, se restringieron los festejos en Nueva York y se dio manga ancha a un espectáculo de fuegos artificiales en Las Vegas, para el que se esperaba una asistencia de 300.000 personas.
En Nueva York, las autoridades permitieron el acceso de solo 15.000 personas, vacunadas y con mascarilla, al perímetro de Times Square, una mínima parte del millón que habitualmente abarrotaba la zona para ver el famoso descenso de la esfera.
En Rusia, el presidente Vladimir Putin lamentó los decesos, elogió a los rusos por su fortaleza en los tiempos difíciles y advirtió con seriedad que la pandemia “no esta retrocediendo todavía”.
En Londres, la tradicional exhibición pirotécnica que habría sacado a decenas de miles de personas a la calle en el centro de la ciudad y a orillas del Támesis, dejó paso a un espectáculo de luz y drones emitido por televisión.
En China, el gobierno de Shanghái canceló su tradicional y concurrido espectáculo de luces en el Río Huangpu mientras que en Beijing, donde los templos más populares están cerrados o tienen limitaciones de acceso desde mediados de diciembre, no había planes para actos públicos.
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