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MARSH HARBOUR, Bahamas.- Las calles estaban llenas de coches aplastados, cables eléctricos cortados, árboles desgajados y sumidas bajo un profundo silencio.
En el aeropuerto y el muelle, cientos de personas tratan de hacerse con pasajes para aviones y huecos en barcos, que llegan con ayuda y se marchan con gente que perdió sus hogares cuando el letal huracán Dorian golpeó las Bahamas.
El gobierno de las Bahamas informó el domingo que más de 900 miembros de la policía y fuerzas militares del archipiélago se encontraban en la Isla de Ábaco y la isla de la Gran Bahama para ayudar con las labores de recuperación.
Las autoridades añadieron que 120 miembros de las fuerzas de seguridad de Jamaica llegaron a las Bahamas el sábado por la tarde y se prevé que 100 elementos de Trinidad y Tobago arriben el domingo como parte de la labor de ayuda luego del paso de Dorian.
Las Bahamas dijeron que “grandes números de fuerzas de seguridad” de Gran Bretaña y Estados Unidos ya estaban involucrados en los operativos de búsqueda, rescate y recuperación.
El gobierno señaló que por lo menos 43 personas fallecieron en la tormenta, pero las autoridades siguen tratando de buscar en algunas zonas que quedaron aisladas por las inundaciones y escombros. Ocho personas murieron en las Isla Gran Bahama y 35 en Ábaco, según el primer ministro, Hubert Minnis.
Casi una semana después de que el desastre llegara desde el mar, el resto de la ciudad de Marsh Harbour, en la Isla Ábaco, parecía desierto el sábado. Un viento cálido soplaba entre los pinos decapitados y viviendas derrumbadas por el huracán más potente jamás registrado en el noroeste de Bahamas.








