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Jerusalén, Israel.- El gobierno israelí aprobó el domingo una estricta cuarentena en varias partes de Jerusalén, incluida la zona histórica de la ciudad, en un intento de frenar la expansión del coronavirus en los barrios más vulnerables.
Un comité ministerial aprobó la suspensión del acceso a varios vecindarios de mayoría ultraortodoxa para contener el virus, que ya ha provocado más de 100 muertes en Israel y casi 6.000 en Oriente Medio, la gran mayoría en Irán.
La medida, que entraba en vigor el domingo a mediodía, llevaba días debatiéndose y encontró resistencia entre los ministros ultraortodoxos del gobierno del primer ministro, Benjamin Netanyahu, que rechazaban señalar a su comunidad.
El Ministerio israelí de Sanidad ha reportado más de 10.000 casos del nuevo coronavirus y unas 100 muertes. Casi la quinta parte de todos los casos en Israel está en Jerusalén, según el Ministerio. Un gran porcentaje de los infectados pertenece a la recluida comunidad ultraortodoxa, que durante semanas ignoró las órdenes de distanciamiento social.








