Estados Unidos invierte 50 millones en proyecto tierras raras en Sudáfrica
La extracción comenzará en 2028 y usará hasta 90% de energía renovable en sus procesos.

PHALABORWA, Sudáfrica (AP) — Dos enormes dunas parecidas a arena en una antigua planta de procesamiento químico en Sudáfrica están en el centro de un proyecto exploratorio respaldado por Estados Unidos para extraer elementos de tierras raras a partir de desechos industriales de la minería.
Estados Unidos impulsa inversión en minería crítica en África
El Proyecto de Tierras Raras de Phalaborwa cuenta con apoyo de Estados Unidos mediante una inversión de capital de 50 millones de dólares de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) del gobierno y forma parte de los esfuerzos acelerados de Estados Unidos para reducir la dependencia de China en cuanto a minerales cruciales para fabricar dispositivos electrónicos, robótica, sistemas de defensa, vehículos eléctricos y otros productos de alta tecnología.
Los países han identificado decenas de minerales, entre ellos cobre, cobalto, litio y níquel, como críticos porque son esenciales para las nuevas tecnologías. Los 17 elementos de tierras raras son un subconjunto de ellos.
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El presidente Donald Trump ha convertido en una política central la ampliación del acceso de Estados Unidos a minerales críticos, incluidos los elementos de tierras raras, para contrarrestar a China. El gobierno de Trump indicó este año que desplegará casi 12.000 millones de dólares para crear su propia reserva estratégica.
Desarrollo y cronología del proyecto Phalaborwa
La DFC fue creada durante el primer gobierno de Trump y comprometió su inversión en el proyecto de Phalaborwa en 2023, bajo el entonces presidente Joe Biden.
El actual gobierno de Trump ha seguido adelante con el proyecto pese a una importante ruptura diplomática con Sudáfrica, que comenzó cuando Trump regresó al cargo y emitió una orden ejecutiva en febrero pasado para detener toda la asistencia financiera al país.
Pero el gobierno ha mostrado que ciertas preocupaciones económicas van primero. La DFC ha promovido su participación en el proyecto de Phalaborwa como parte de un impulso para liberar el potencial mineral de África "mientras se avanzan los intereses estratégicos de Estados Unidos".
El proyecto de Phalaborwa está siendo desarrollado por Rainbow Rare Earths. La inversión de la DFC se realiza a través de TechMet, una empresa que afirma estar enfocada en asegurar suministros de minerales críticos para Occidente. El gobierno de Sudáfrica no tiene una participación directa en el proyecto.
El director ejecutivo de Rainbow Rare Earths, George Bennett, comentó a The Associated Press que esperan abastecer predominantemente a Estados Unidos, y señaló que el interés de ese país en el proyecto estaba relacionado en gran medida con los sistemas de defensa.
La empresa afirma que busca suministrar elementos como neodimio, praseodimio, disprosio, terbio y otros a partir de su proyecto en Sudáfrica. Se utilizan en imanes de alto rendimiento en turbinas eólicas, vehículos eléctricos, defensa y aplicaciones emergentes, incluida la robótica.
El proyecto de Phalaborwa pretende comenzar a extraer tierras raras de las dos enormes dunas en 2028. Las dunas contienen 35 millones de toneladas de fosfoyeso, un subproducto de los desechos mineros y del procesamiento de roca fosfática para la producción de ácido y fertilizantes.
El proyecto operará durante 16 años, indicó Rainbow Rare Earths. La inyección de 50 millones de dólares de la DFC se utilizará solo una vez que Rainbow Rare Earths comience la construcción de su planta de procesamiento en Phalaborwa, prevista para principios de 2027.
Las tierras raras son relativamente comunes, pero por lo general aparecen en bajas concentraciones y son difíciles de separar, lo que encarece su extracción.
Neha Mukherjee, gerente de investigación en Benchmark Mineral Intelligence, manifestó que, aunque el proyecto de Phalaborwa era único, con su proceso experimental de extracción de minerales sobre el terreno, su potencial sigue siendo desconocido.
"Parece un activo de costo bastante bajo en términos de costo operativo", dijo. "Incluso el requerimiento de capital no es muy alto... lo cual es una buena señal".
Mukherjee añadió que el proyecto es importante porque "no tenemos suficientes proyectos para cubrir toda la demanda fuera de China".
Estados Unidos está "tratando de alcanzar a los demás"
Rainbow Rare Earths afirma que la extracción de minerales de las dunas utilizará hasta un 90% de energía renovable y será significativamente menos costosa que la minería típica de tierras raras.
Bennett sostuvo que Phalaborwa sería un productor de bajo costo comparable a los productores chinos.
"(Los antiguos propietarios) lo trituraron, lo molieron, le metieron energía, le metieron calor, todo eso para hacer el fosfoyeso, que es lo que se necesita para obtener tierras raras", explicó el director del proyecto de Rainbow Rare Earths, Alberto Bruttomesso, al referirse a los procesos por los que previamente pasaron los desechos. "El calentamiento es la parte más cara del proceso. Es lo que cuesta más dinero".
El gobierno de Trump también ha invertido en la minería de minerales críticos en Estados Unidos y ha buscado acuerdos para asegurar el acceso a estos minerales en el extranjero, incluido en Ucrania. Las tierras raras de Groenlandia son parte de la razón por la que Trump ha querido adquirir la isla ártica.
El proyecto de Phalaborwa es uno de varios proyectos minerales en África con inversión de la DFC.
Patience Mususa, especialista en minería del Instituto Nórdico de África en Suecia, señaló que Estados Unidos estaba "tratando de alcanzar a los demás en términos de inversión en minería" en el continente africano, donde China es el actor dominante.
La Agencia de Comercio y Desarrollo de Estados Unidos firmó en febrero un acuerdo formal para aportar 1,8 millones de dólares para un estudio de viabilidad en el proyecto de tierras raras de Monte Muambe, en Mozambique.
En África, el gobierno de Trump también está manteniendo el apoyo financiero de Estados Unidos al Corredor de Lobito, una iniciativa del gobierno de Biden para construir un ferrocarril de 1.290 kilómetros (800 millas) que conecte regiones ricas en minerales del Congo y Zambia con la costa atlántica de África.
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