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Florida fue otra vez este año el "hazmerreír" electoral de Estados Unidos con un equipo de conteo de votos anticuado y leyes de recuento conflictivas que no permiten agilizar el proceso de elecciones con un resultado cerrado.
En un estado famoso porque las elecciones se deciden por unos cuantos votos, una vez más se tuvo que ir a un recuento por lo cerrado de las contiendas de noviembre pasado en los comicios de medio término en Estados Unidos.
Las contiendas para el Senado entre el republicano Rick Scott y el demócrata Bill Nelson, así como la elección de gobernador entre el republicano Ron DeSantis y el candidato demócrata Andrew Gillum, volvieron a poner los ojos del mundo sobre Florida.
Este recuento (la ley estatal requiere un recuento manual de contiendas con márgenes de 0.25 puntos porcentuales o menos) hizo recordar el proceso del año 2000, cuando George W. Bush le ganó la Casa Blanca a Albert Gore por un puñado de votos.
La nueva disputa sacó a relucir varios problemas, como averías en las máquinas de conteo de sufragios, la pérdida de cientos de votos durante los recuentos, y una boleta electoral confusa.
“Hemos sido y somos el hazmerreír del mundo, elección tras elección, y decidimos no arreglar esto", dijo en su momento el juez de distrito Mark Walker al expresar su enojo contra los legisladores estatales y funcionarios del condado de Palm Beach, por no asegurarse de tener el equipo suficiente para manejar un recuento de votos.
Palm Beach, uno de los condados más importantes del estado, fue uno de los focos problemáticos de noviembre pasado, pero también surgieron problemas en el condado de Broward, otro de los más populosos.
En Broward, la supervisora de elecciones, Brenda Snipes, fue acusada por el gobernador de Florida, Rick Scott, de actividad ilegal, algo que no pudo ser comprobado.
Snipes ha presentado ahora una demanda de emergencia contra Scott, luego de que éste decidiera suspenderla de sus funciones, justo después de las polémicas elecciones.
“Hay muchas cosas que se pueden cambiar y mejorar. Pero creo que la necesidad primordial de cambio es una mayor uniformidad”, dijo Howard Simon, director de la Unión Estadunidense por las Libertades Civiles (ACLU).
“Lo que tenemos en Florida es virtualmente 67 distritos electorales condales que operan sin requisito de uniformidad. Y eso creo que es sustancial: ciertamente fue expuesto como un problema en las elecciones pasadas”, apuntó Simon, quien deja el cargo en enero pasado.
Simon señaló que debería de haber una boleta de votación uniforme cuando se trata de candidatos a cargos federales o estatales.
“Obviamente las boletas variarán según los aspirantes locales, pero cuando hay alguien que se postula para el Senado de Estados Unidos o para gobernador, debe haber un diseño de boleta uniforme”, sostuvo.
“De hecho hace más de 10 años la Comisión de Asistencia Electoral de Estados Unidos recomendó un diseño de boleta uniforme sobre dónde van las instrucciones y dónde aparecen las candidaturas. Y en lugares como el condado de Broward claramente ese consejo fue ignorado”, explicó.
"También creo que debe haber una uniformidad mucho mayor con respecto al voto por correo en el estado. Se está volviendo más y más popular y muchas de las personas en Florida votan antes del día de las elecciones”, agregó.
“Pero no tenemos ninguna uniformidad en el diseño de la boleta electoral, en la devolución del sobre de voto por correo, en los procedimientos por los cuales los supervisores locales de elecciones del condado deben comunicarse con personas cuya firma no coincide con lo que está archivado o que simplemente se olvida de firmar el reverso del sobre”, añadió.
“También hay muchos cambios que se pueden hacer en términos de máquinas de votación y en términos de capacitación de los trabajadores electorales, pero creo que los más importantes son una uniformidad estatal en el diseño de las papeletas y en los procedimientos de votación por correo", concluyó.







