“Inmoral, poseer armas atómicas”

En Hiroshima y Nagasaki, el papa habló antes sobrevivientes de los bombardeos atómicos

Compartir:

“Inmoral, poseer armas atómicas”

A-AA+

Hiroshima, Japón.- El papa Francisco viajó a Hiroshima y Nagasaki el domingo para pedir a las potencias mundiales que renuncien a sus arsenales nucleares, declarando que el uso y posesión de bombas atómicas es un crimen “inmoral” y un desperdicio peligroso.

Hiroshima, Japón.- El papa Francisco viajó este domingo a Hiroshima, donde Estados Unidos lanzó la bomba atómica en 1945 y allí en un duro discurso denunció “que el uso de la energía atómica para la guerra es un crimen”.

“Con convicción, deseo reiterar que el uso de la energía atómica con fines de guerra es hoy más que nunca un crimen, no sólo contra el hombre y su dignidad sino contra toda posibilidad de futuro en nuestra casa común”, dijo Francisco que durante la mañana había visitado Nagasaki, la otra ciudad arrasada por otra bomba.

En el parque Memorial de la paz, ante el cenotafio de piedra que recuerda a las cerca de 200.000 víctimas, construido en el punto donde cayó la bomba lanzada por los estadounidenses, advirtió: “El uso de la energía atómica con fines de guerra es inmoral”

Y remarcó que “también la posesión de armas es inmoral” y que “seremos juzgados por esto”.

“En nombre de todas las víctimas de los bombardeos y experimentos atómicos y de todos los conflictos, elevemos conjuntamente un grito: ¡Nunca más la guerra, nunca más el rugido de las armas, nunca más tanto sufrimiento!”, dijo Francisco en esta explanada en una ceremonia solemne ante 1.300 personas.

Quiso el papa “inclinarse” ante “la fuerte dignidad de aquellos que, habiendo sobrevivido a esos primeros momentos, han soportado en sus cuerpos durante muchos años los sufrimientos más agudos”. Algunos de ellos asistieron a la ceremonia y Francisco los saludó uno a uno.

El papa que en su discurso en Nagasaki había acusado a los países de crear un clima de odio para justificar sus programas nucleares se interrogó: “¿Cómo podemos hablar de paz mientras construimos nuevas y formidables armas de guerra?” y ¿cómo podemos proponer la paz si frecuentamos la intimidación bélica nuclear como recurso legítimo para la resolución de los conflictos?

Y subrayó que “no se puede permitir que las nuevas generaciones pierdan la memoria de lo acontecido”.