Jefe de prisión golpea presos y lo ascienden

El personal de la prisión no sabía mucho sobre el nuevo director interino. Después, dijeron, hizo una confesión extraña y alarmante: años atrás, golpeó a unos reclusos y se salió con la suya.
Thomas Ray Hinkle, un funcionario de alto rango de la Oficina de Prisiones de Estados Unidos (BOP, por sus siglas en inglés), fue enviado para restaurar el orden y la confianza a una prisión de mujeres sacudida por un escándalo deplorable. En lugar de eso, agregan los trabajadores, dejó aún peor la cárcel federal en Dublin, California.
El personal consideró a Hinkle un acosador y su presencia allí —justo después de las acusaciones de que el alcaide anterior y otros empleados agredieron sexualmente a las reclusas— una hipocresía de una agencia que se había comprometido públicamente a poner fin a su cultura abusiva y corrupta.
Así que, durante una reunión de personal en marzo, confrontaron al entonces director de la BOP y preguntaron: ¿Por qué, en lugar de despedir a Hinkle hace años, la agencia estuvo dispuesta a seguir promoviéndolo?
“Eso es algo que tenemos que investigar”, respondió Michael Carvajal, según personas en la sala.
Tres meses después, la BOP promovió nuevamente a Hinkle: lo puso a cargo de 20 prisiones federales y 21.000 reclusos desde Utah hasta Hawai como director interino de la región occidental. Entre ellas: Dublin.
Una investigación de The Associated Press descubrió que la BOP ha promovido repetidamente a Hinkle a pesar de las numerosas señales de alerta, y que lo recompensó una y otra vez durante una carrera de tres décadas mientras que otros que agredieron a los reclusos perdieron sus empleos y fueron a prisión.
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