Ómicron y delta complican toma de decisiones

Gobiernos sopesan más medidas para la población cansadas de las restricciones y vacunas

Ómicron y delta complican toma de decisiones

París, Fra.- Los griegos mayores de 60 años que se nieguen a vacunarse contra el covid-19 serán multados cada mes con el equivalente a más de un cuarto de sus pensiones, una dura medida que podría resultar arriesgada para los políticos del país.

En Israel, los posibles portadores de la nueva variante ómicron del coronavirus podrían ser rastreados por la imponente agencia nacional de espionaje en un aparente desafío a un fallo de la Corte Suprema en la última ola.

Las protestas semanales registradas en Holanda por el confinamiento a partir de las 17:00 horas y otras restricciones han derivado en violencia, a pesar de lo que parece ser una aceptación abrumadora de las nuevas normas.

Con la variante delta impulsando los contagios de covid-19 en Europa, y el creciente temor que despierta la ómicron, los gobiernos de todo el mundo sopesan nuevas medidas para unas poblaciones cansadas de oír hablar de restricciones y vacunas.

Es un cálculo complicado que se ve dificultado por la posibilidad de una reacción violenta, del aumento de las divisiones sociales y, en el caso de muchos políticos, por el temor a perder su cargo en las elecciones.

Las nuevas restricciones, o las variaciones de las antiguas, están resurgiendo en todo el mundo, especialmente en Europa, donde los líderes se esfuerzan por explicar lo que parece una promesa fallida: que la vacunación masiva supondría el final de unas limitaciones ampliamente aborrecidas.

"La gente necesita normalidad. Necesitan a la familia, necesitan ver gente, obviamente con seguridad y distancia, pero realmente creo que, en estas Navidades, la gente ha tenido suficiente", dijo Belinda Storey, que tiene un puesto en un mercado navideño en Nottingham, Inglaterra.

Chile ha adoptado una postura firme desde la aparición de la ómicron: los mayores de 18 años deben recibir una dosis de refuerzo de la vacuna cada seis meses para mantener el pase que les permite acceder a restaurantes, hoteles y actos públicos.

Además, el país latinoamericano nunca eliminó el requisito de usar mascarilla en público, probablemente la norma que más se ha vuelto a instaurar en todo el mundo, ante nuevas variantes.