Primera ministra Truss lucha por su puesto

Londres, Ing.- La primera ministra británica, Liz Truss, recurrió a un doble movimiento a la desesperada para tratar de restaurar la confianza en su gobierno a la deriva: cesó a su íntimo aliado y ministro de Economía, Kwasi Kwarteng, y renunció a uno de los pilares de su plan fiscal.
Tras apenas 38 días al frente del Ejecutivo británico, Truss parece acorralada por los mercados y por sus propios compañeros del Partido Conservador.
La masiva bajada de impuestos que presentó Kwarteng el 23 de septiembre desató una tormenta que hasta ahora ha sido imposible de parar.
Por eso, pese a que la propia Truss basó en el plan fiscal toda su campaña de las primarias conservadoras, se vio obligada a convertir a su amigo Kwarteng en el chivo expiatorio y a servir su cabeza para aplacar a los inversores que desconfían del rumbo financiero del país.
La oposición, encabezada por los laboristas, reclamó a Truss su dimisión, al igual que lo hizo la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon.
Sin embargo, el mayor peligro para la primera ministra seguirán siendo sus propios compañeros de bancada, muchos de los cuales ocultan cada vez con menor disimulo su descontento.
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