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Río Katari ahora se ha convertido en una cloaca

Por AP

Noviembre 06, 2021 03:00 a.m.

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Chojasivi, Bolivia.- Mientras los líderes del mundo buscan salidas urgentes a la crisis climática en Escocia, indígenas aymaras de Bolivia se sienten impotentes para salvar un río que antes les dejaba buenas cosechas y que ahora es una cloaca abierta que esparce aguas servidas de ciudades y pueblos que se expanden rápidamente en las afueras de La Paz.

El río Katari nace en los nevados que se yerguen en el horizonte del Altiplano. A su paso por la ciudad de El Alto y otros poblados vecinos de La Paz, arrastra aguas servidas, todo tipo de basura y hasta residuos tóxicos de fábricas y minas que transforman el río en un caldo pestilente y verdoso que cuando se desborda esparce aguas contaminadas por campos de cultivo y pastoreo en la vasta pampa contaminando las orillas del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo y una de las maravillas naturales que comparten Bolivia y Perú.

Un burro muerto tranca el paso del riachuelo en una pampa pantanosa donde pastan vacas con sus pezuñas sumergidas en el barro. En un puente de cemento se amontona basura y botellas de plástico, incluso una cruz de madera que las aguas arrastraron desde algún cementerio. El paisaje parece idílico con los nevados andinos al fondo, pero no hay aves y el aire huele fétido.

“La producción agrícola y pecuaria ha caído. Las aguas contaminan las siembras y matan al ganado. Ya no hay flora ni fauna silvestre. Los sedimentos que arrastran las aguas están cambiando el curso de los ríos. Por eso hay migración a las ciudades”, dice Juan Carlos López, responsable de Medio Ambiente y Agua en el Municipio de Pucarani, uno de los más afectados.

Vecina de La Paz y con casi un millón de habitantes, El Alto es una de las ciudades más pobladas del Altiplano y con mayor población indígena de Bolivia.