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Sequía y sal diezman a búfalos en las ciénagas

Por AP

Diciembre 15, 2022 03:00 a.m.

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CHIBAYISH, Irak.- Abbas Hashem fijó su mirada preocupada en el horizonte... el día casi había terminado, y aún no había señales del último de sus búfalos de agua. Sabe que, cuando sus animales no regresan de deambular por las ciénagas de esta parte de Irak, es porque deben estar muertos. La tierra seca está agrietada bajo sus pies y espesas capas de sal marchitan los juncos en los humedales de Chibayish, en medio de las graves escaseces este año de agua fresca que fluye desde el río Tigris.

Hashem ya perdió cinco búfalos de su manada de 20, debilitados por el hambre y envenenados por el agua salada que se está filtrando a las ciénagas ubicadas. 

Otros pastores de búfalos en el área dicen que sus animales también murieron, o producen leche no apta para su venta.

“Este sitio solía estar lleno de vida”, manifestó. “Ahora es un desierto, un cementerio”.

Los humedales —un vestigio exuberante de la cuna de la civilización y un agudo contraste con el desierto que prevalece en otras partes de Medio Oriente— renacieron tras la caída de Saddam Hussein en 2003, cuando las presas que él había construido para drenar el área y extirpar a los rebeldes chiíes fueron desmanteladas.