Tensión en el sur de Beirut tras disturbios mortales que dejan ya siete víctimas

Tensión en el sur de Beirut  tras disturbios mortales que dejan ya siete víctimas

BEIRUT, Líbano (EFE).- El barrio beirutí donde el jueves se produjeron fuertes choques armados después de que un grupo de francotiradores atacase a manifestantes de partidos chiíes permanece en medio de una tensa calma, mientras que el número de muertos en el estallido de violencia se eleva ya a siete.

Una fuente militar que pidió el anonimato explicó a Efe que una séptima persona falleció en las últimas horas a causa de las lesiones sufridas ayer en el área de Tayoune, donde un día después de los disturbios que dejaron más de una treintena de heridos, según datos la Cruz Roja libanesa, apenas hay transeúntes entre los cristales rotos y las paredes agujereadas por las balas.

De acuerdo con la fuente, desde anoche el Ejército no ha vuelto a perpetrar más arrestos en relación con los hechos, por lo que solo nueve personas permanecen bajo custodia de las fuerzas de seguridad mientras algunas otras están siendo "investigadas" para esclarecer su posible participación en la violencia.

Francotiradores apostados en los tejados del barrio capitalino de Tayoune atacaron ayer a un grupo de manifestantes cuando se dirigían a una protesta convocada por las formaciones chiíes Amal y Hizbulá para pedir la destitución del juez que investiga la explosión ocurrida en 2020 en Beirut.

El tiroteo desencadenó fuertes enfrentamientos entre hombres armados chiíes y otros a los que Amal y Hizbulá han acusado de estar vinculados a las Fuerzas Libanesas, el segundo bloque cristiano del Parlamento y una antigua milicia que operó durante la guerra civil libanesa (1975-1990).

Ambas formaciones chiíes se oponen a que el magistrado Tarek Bitar, al que no consideran imparcial y "politizado", continúe al frente de la pesquisa sobre la deflagración que en agosto del año pasado causó más de 200 muertos y 6,500 heridos en la capital del país mediterráneo.

Varios exministros y legisladores de Amal son sospechosos o están imputados por negligencia en el caso y han presentado una serie de demandas contra Bitar que ya han obligado a suspender la investigación dos veces en las últimas semanas. 

FUNERAL POR LOS MANIFESTANTES 

A pocos kilómetros, en el área chií de Ghobeiry, a las afueras de Beirut, una multitud despidió hoy a los manifestantes fallecidos en el ataque de francotiradores, cuyo número exacto se desconoce, pues las autoridades y servicios médicos solo han ofrecido el balance total de víctimas de la jornada: siete muertos y más de 30 heridos. 

Los asistentes a la marcha funeraria dispararon al aire para honrar a las víctimas e incesantes ráfagas, algunas de ellas que parecían proceder de armas al menos medianas, y que se pudieron oír en las calles adyacentes, según pudo constatar Efe. 

"Fueron asesinatos premeditados y el partido de las Fuerzas Libanesas los llevó a cabo. Estamos ante una emboscada que no tuvo como objetivo a combatientes sino a civiles", denunció en un discurso durante el funeral el presidente del Consejo Ejecutivo de Hizbulá, Hashem Safi al Din. 

La autoridades libanesas no han identificado públicamente a los francotiradores que atacaron a los partidarios de Amal y Hizbulá, pero ambas formaciones han acusado a "grupos" de las Fuerzas Libanesas, el segundo bloque cristiano del Parlamento y una antigua milicia que operó durante la guerra civil libanesa (1975-1990). 

También se desconoce quiénes eran los rivales con los que poco después se enfrentaron durante horas los hombres armados leales a estos partidos chiíes, que de nuevo han señalado a personas vinculadas a las Fuerzas Libanesas. 

Al Din recordó que la manifestación a la que se dirigían los fallecidos en la acción inicial, convocada por su grupo y su aliado Amal, era "pacífica" y prometió que vengarán "la sangre derramada en la masacre de ayer". 

"Sabemos cómo preservar la causa de la sangre derramada y sus derechos, y los próximos días serán testigo de ello", clamó desde las calles de Ghobeiry. 

IMPACTO EN LA INVESTIGACIÓN 

Amal y Hizbulá se oponen a que el magistrado Tarek Bitar, al que no consideran imparcial y "politizado", continúe al frente de la investigación sobre la deflagración, en agosto de 2020, de varias toneladas de nitrato de amonio que estaban guardadas en un almacén del puerto de Beirut y que causó más de 200 muertos y 6.500 heridos. 

Gilbert Abi Aboud, abogado de la familias de una de las víctimas de la explosión, consideró en declaraciones a Efe que los acontecimientos del jueves estaban dirigidos "a meter presión al magistrado Bitar" o "empujar al Gobierno a tomar medidas en su contra". 

Sin embargo, el letrado no cree que Bitar vaya a dimitir a estas alturas y explicó que el Gabinete de Ministros carece de poder legal para destituirle pese a las presuntas presiones políticas por parte de las formaciones chiíes, con varios ministros en el Ejecutivo. 

Varios exministros y parlamentarios de Amal son sospechosos o están imputados por negligencia en relación con la explosión de Beirut, y en las últimas semanas han presentado una serie de demandas en las que piden el cese del juez, lo que ha obligado a suspender la instrucción en dos ocasiones. 

Preguntado por estas demandas, Aboud apuntó que los políticos sabían que iban a ser desestimadas, pero elevaron sus quejas igualmente para ganar tiempo hasta el 19 de octubre, cuando el Legislativo celebra su próxima sesión ordinaria y los diputados recuperan su inmunidad. 

Sin embargo, abrió la puerta a un posible rodeo legal: "el artículo 97 del reglamento interino del Parlamento dice que si un diputado es sorprendido en flagrante delito -aquel que se lleva a cabo en ese preciso momento-, la acusación continuará durante las sesiones siguientes", afirmó.