Un laberinto de milicias se enfrentan en un conflicto vital para el futuro de Libia

Un laberinto de milicias se enfrentan en un conflicto vital para el futuro de Libia

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Daños causados por un bombardeo en Trípoli, capital de Libia / Foto: EFE
TRÍPOLI, Libia (EFE).- Trípoli es escenario desde el pasado 26 de agosto de cruentos combates, los peores desde el inicio en 2014 de la actual guerra civil y que enfrentan a un intrincado laberinto de milicias.

El país está dividido desde entonces en dos gobiernos, ninguno de los cuales tiene legitimidad democrática.

Uno en Tobruk, salido de las polémicas elecciones de 2014 y que está bajo la tutela del mariscal Jalifa Hafter, el hombre fuerte del este del país.

Y otro en Trípoli, sostenido por la ONU, fruto de un acuerdo de reconciliación forzado en diciembre de 2015 por la misión de Naciones Unidas para Libia (UNSMIL) y que apenas ha logrado extender su autoridad más allá de la capital pese a contar con el respaldo de la comunidad internacional y el apoyo financiero de la UE.

Los actuales combates, que han segado ya la vida de 50 personas y obligado a huir a miles de civiles, han demostrado la imposibilidad del Gobierno de Trípoli para controlar a las decenas de milicias armadas que dominan la capital.

Estos son los principales contendientes de un conflicto que tiene como centro el control del antiguo aeropuerto de Trípoli, vital para el futuro del país:

- Las Brigadas Revolucionarias de Trípoli. Lideradas por el exlíder rebelde Haitham Tajouri, están infiltradas tanto en el Ministerio de Interior como en el Ministerio de Defensa del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) que sostiene la ONU.

Considerada la milicia más fuerte de la capital, incluye a los señores de la guerra Hashim Bishr, Ghnewa al Kikli y Osama al Jwilli y mantiene una relación tirante con el GNA, al que en principio no apoyó.

Controla la mayoría de las cárceles y en el pasado lanzó importantes operaciones contra seguidores del antiguo régimen gadafista.

- La Fuerza Especial de Disuasión (RADA). Dirigida por el líder salafista y señor de la guerra Abdel Rauf Kara, tiene más de 1.500 efectivos y controla el Ministerio de Interior.

Como el resto de milicias, recibe fondos directos del GNA, que paga los salarios de sus milicianos. Domina la Policía local y el cuerpo de Inteligencia.

La RADA domina, igualmente, el complejo militar de Maitiga, de máximo valor estratégico, ya que con ello controla la entrada y salida de pasajeros y de mercancías en la capital, al tratarse del único aeropuerto en funcionamiento.

En la RADA se alistan los seguidores del clérigo saudí Rabee al Makhdali, de ideología radical wahabí.

- Brigada Nawasi. Partidaria del antiguo Gobierno islamista en Trípoli, esta milicia controla amplias secciones del barrio de Suq al Jumaa, una de las zonas salafistas de la capital. Durante los últimos años ha mantenido relaciones cambiantes con el GNA y con la RADA, a los que ahora apoya.

- Séptima Brigada. Próxima al antiguo Gobierno de Salvación Nacional, dirigido por el islamista Jalifa Ghwell en Trípoli, esta milicia controla la zona que se extiende por el sur de la capital, una área desde la que se accede al antiguo aeropuerto, fuera de servicio desde 2014. En el pasado formó parte del Ministerio de Interior del GNA.

- Milicias de Tarhouna. Localidad situada a unos 40 kilómetros al sur de Trípoli, su relación con el GNA y las grandes milicias de la capital ha sido igualmente ambivalente. En el pasado ha colaborado con el Ministerio de Interior del GNA en diversas operaciones.

En 2017 se hizo, junto a la Séptima Brigada, con el control del antiguo aeropuerto de Trípoli tras arrebatárselo a la milicias de Zintan y de Misrata, estas últimas aliadas con el antiguo Gobierno islamista de Trípoli.

- Misrata. La principal ciudad-estado de Libia es un semillero de distintas milicias, algunas favorables al GNA, otras cercanas al antiguo Gobierno islamista y otras de corte salafista vinculadas con grupos yihadistas.

Uno de sus principales líderes es Salah Badi, un antiguo piloto de combate encarcelado por Muamar al Gadafi al que se considera uno de los responsables de los combates en Trípoli que en 2014 dieron inicio a la actual guerra civil.

Badi se exilió a Turquía, donde ha vivido hasta su regreso a Libia la pasada semana. Ahora se ha sumado a la Séptima Brigada y a Tarhouna en defensa del aeropuerto.

- Zintan. Las milicias de esa ciudad, situada en las montañas del oeste de Trípoli, fueron claves para la victoria rebelde sobre las fuerzas de Al Gadafi. Hasta 2014 controlaron el aeropuerto de la capital.

Expulsadas del mismo, una parte de ellas se unieron al mariscal Jalifa Hafter, el hombre fuerte del país, mientras que otras, lideradas por el antiguo líder rebelde y señor de la guerra Osama al Jwilli, optaron por apoyar al GNA.

Las milicias de Zintan son responsables de la seguridad de la mayor parte del principal oleoducto del oeste de Libia, que parte de los yacimientos de Sahrara, llega al puerto de Mellitah y alimenta las centrales que proveen de electricidad a la capital.

La RADA y otras milicias ahora próximas al GNA las consideran una quintacolumna del Gobierno liderado en el este por Hafter, que no ha reconocido su autoridad.

En Trípoli hay varias decenas de pequeñas milicias más, las más importantes vinculadas al antiguo muftí de la ciudad, el jeque Sadeq al-Gheriani, y a Abdelhakim Belhadj, líder del Consejo Militar que gestionó Trípoli tras la revolución y exmiembro del Grupo Libio de Combate Islámico (LIFG), vinculado a la red terrorista Al Qaeda.