Ana Laura sigue la pista de los abusadores de sus hijas
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Una mañana de julio, cuando Ana Laura salía del Mercado Baltazar R. Leyva Mancilla, su hija Fabiola de 16 años recibió una llamada. En cuanto colgó se despidió y sin dar más detalles se fue corriendo.
Minutos después sonó el celular de su otra hija, Fernanda, de 14 años. La abrazó y le dijo que tenía que irse a donde estaba su hermana. Ana Laura intentó alcanzarla, pero no pudo.
Luego, Sergio se llevó, con otros tres hombres, a Fernanda y a Fabiola a Iguala, donde abusó de la primera. "Tuve que aceptar tener relaciones sexuales porque no tenía a dónde ir; esa vez fue la primera vez que hice eso", declaró Fernanda ante el Ministerio Público.
Al día siguiente, Sergio salió de la casa, le dejó 100 pesos y le dijo que hiciera lo que quisiera. La chica llamó a una familiar en ese municipio; le contó lo que sucedió y la acompañó a denunciar y luego se reencontró con sus padres. Sin embargo, a su hermana Fabiola se la llevó otro hombre y hasta hoy no sabe nada de ella.
La madre de las chicas, Ana Laura, está segura que su padre vendió a sus hijas. Ya levantó una denuncia ante el MP y no ha parado de buscar e investigar dónde está Fabiola.
Todos los indicios que ha hallado los ha informado al MP de la Fiscalía Especializada en Materia de Desaparición Forzada y Búsqueda de Personas Desaparecidas.
Como consta en las declaraciones ministeriales, Ana Laura ha informado de la ubicación de Sergio, que continúa trabajando en Chilpancingo la combi de ruta, y también la ubicación de su padre. El 11 de agosto, Ana Laura declaró ante el MP que una niña la paró para decirle que a Fabiola la tienen en una casa de citas.
Toda esta información se ha quedado en papel, la fiscalía no ha implementado ninguna operación de búsqueda para localizar a Fabiola, y menos para detener a los culpables.
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