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Brandon pidió ver a su mamá antes de morir en colapso de Metro; lo despiden con misa

Por El Universal

Mayo 05, 2021 12:04 p.m.

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Foto: EFE

Foto: EFE

Un día de búsqueda por hospitales y agencias ministeriales terminó en el anfiteatro de la coordinación territorial de Iztapalapa-6. Ahí, hallaron el cuerpo de Brandon, el niño de 12 años que viajaba con su papá cuando el tren de la Línea 12 se desplomó entre las estaciones Tezonco y Olivos.
Brandon pasaba unos días en casa de su padre. Así sería toda la semana, pero el lunes por la noche pidió regresar al lado de su madre.
Tras llamar por teléfono y avisar que llevaría al niño, padre e hijo abordaron el convoy que los llevaría hacia La Nopalera. Ahí, los esperaba Marisol con el televisor encendido.
Al escuchar la noticia del desplome de los vagones, ella llamó al celular del papá de su hijo, pero no obtuvo respuesta, hasta que ya se encontraba en la zona del accidente.
Un paramédico le informó que llevaban herido al hombre hacia un hospital, pero del menor no había rastro alguno.
Durante la madrugada, la mujer y su madre recorrieron nosocomios con la esperanza de que Brandon estuviera internado, pero no ocurrió.
Al mismo tiempo, confiaban en que salió ileso y andaba deambulando por la avenida Tláhuac o, en el peor de los escenarios, estaba con vida entre los escombros y lo encontrarían.
Ante la falta de ayuda y claridad sobre el paradero de su hijo, Marisol acudió a la Fiscalía de Justicia para levantar un acta por la desaparición del menor y una Alerta Ámber fue emitida. A los pocos minutos, Brandon fue identificado entre los fallecidos que yacían en la morgue.

Despiden con misa a niño Brandon
El cuerpo de Brandon Giovanny de 12 años descansa en un pequeño féretro blanco, luego que la Línea 12 del Metro "le robara la vida". Sus familiares aún no procesan la muerte del menor, es difícil, niegan con la cabeza en medio de las lágrimas.
Una foto de él muestra la alegría de un niño feliz. El lugar en donde lo velan, es una casa en obra, en donde los dueños permitieron a la familia realizar la despedida del menor en la parte baja, pues ellos solamente rentan un departamento.
Su padre se encuentra aún en el hospital, apenas ayer alcanzó a abrir los ojos y reconoció a su familia, está estable, refieren, pero la gravedad no baja para el señor, quien el lunes pasado iba con Brandon a bordo de la Línea 12 del Metro, cuando colapsó en la estación Olivos.
"Le robaron su vida a mi nieto", dice la abuela entre lágrimas, desconsolada, la tristeza es grande, la rabia contra las autoridades es impensable, no se mide en palabras.
Brandon y su familia viven en un terreno alejado de las principales vías de comunicación en Tláhuac. Es la colonia Zapotitlán, un lugar de asentamientos irregulares con calles de tierra y grava. Para llegar a él, Brandon y su familia tenían que usar mototaxis desde la Línea dorada.
"No están solos", repite el sacerdote que oficia la misa para despedir el cuerpo del menor.
Los rostros lastimados aguantan las largas horas que llevan velándolo. Su cuerpo llegó a las 02:00 de la mañana.
"Los difuntos no van a ningún lado, viven con nosotros. Giovanny está aquí. Giovanni va a comenzar una misión con su creador, ahora necesita oraciones para seguir adelante.
"Hermanos vamos a mirar a dios con los ojos de fe, no para entender lo que sucede ahora, no. Se trata que el señor nos ayude para que podamos afrontar esta situación", repite el sacerdote.
A la una de la tarde su cuerpo descansará en Panteón civil de San Lorenzo Tezonco, a unos metros de la estación Olivos, el lugar del accidente en la Línea 12, donde falleció al lado de 25 personas.