Clandestinidad y estragos en la nueva normalidad de Jalisco

Las puertas y ventanas del café cotidiano están cerradas, pero dentro se escucha una música tenue. En la calle, una mujer golpea la puerta como queriendo no hacer ruido, otra abre: "Vengo por un expresso doble", dice la que está afuera mientras entrega un pequeño termo y se retira de la entrada a una distancia prudente. Hay algo de clandestinidad en la escena, pues según las medidas implementadas por el gobierno de Jalisco, al activar el llamado "Botón de emergencia" para contener los contagios de Covid-19, está prohibido consumir y recoger alimentos o bebidas en cafeterías y restaurantes, que sólo pueden hacer envíos a domicilio. En otros sitios, los clientes se diluyen entre los repartidores de comida, que hacen filas en las puertas de los restaurantes.
Este lunes se pretende que los empleados de gobierno terminen su jornada a las 16:00 horas; los servicios y oficinas corporativas a las 17:00; la construcción, entre las 17:00 y 18:00 horas; el comercio, entre las 17:00 y 19:00, y la industria después de las 20:00 horas. Este domingo el índice de contagios llegó a 416 personas por cada millón; el gobernador, Enrique Alfaro, justificó las medidas implementadas para restringir las actividades nocturnas y durante los fines de semana.
Mientras, algunos buscan cómo burlar las restricciones: en el Mercado de las Flores, en Guadalajara, el cempasúchil aguarda oculto dentro de los locales cerrados, pero sólo hay que arrimarse un poco para que algún vendedor se acerque a ofrecerlo.
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