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LAS TUZAS DIAGNOSTICAN LA JARDINERÍA DE LA CIUDAD

Por Christian González Del Carpio.

Marzo 10, 2025 03:00 a.m.

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Se sabía de la presencia de tuzas en los jardines por los pequeños montículos en la entrada de sus madrigueras. En ocasiones incluso se asomaban, entrecerrando sus ojillos por el sol. Las laboriosas tuzas excavan túneles con sus garritas y dientes de roedor, mientras van comiendo raíces, lombrices y larvas de insectos que encuentran bajo tierra. Son animalitos muy organizados y limpios, su laberíntica madriguera esta distribuida en cámaras; de almacenamiento de comida, de crianza y hasta letrinas. Prestan gran servicio a otras especies, pues las secciones abandonadas de sus túneles, son ocupadas por pequeños tecolotes, serpientes y lagartijas. 

Cavando descompactan la tierra permitiendo su aeración, distribución de la humedad y mineralización de los nutrientes vegetales; el suelo se vuelve esponjoso, fértil y permite que el exceso de agua se infiltre al manto acuífero. Todo jardín natural es un hábitat y necesita de diversos animalitos para estar sano.   

Antes en la ciudad las casas tenían pequeños huertos y jardineras con flores; incluso en los Siete Barrios las amas de casa cultivaban sus chiles, jitomates y cebollas en macetas.  

Hace unos años, posiblemente por influencia del país del norte, se pusieron de moda los modernos jardines estilo “Campo de golf”. Entre más artificiales parecieran se consideraban mejor cuidados y elegantes. El césped cortado al ras, los arbustos cuadrados y las hojas secas eran solo “basura” a desechar. Lo importante era la imagen, no la naturaleza. La ignorancia, agenda diferente y burocratización de las autoridades responsables hizo el resto.  

Diversas hierbas como el “Diente de León”, de florecillas amarillas, que alimentaban a mariposas y abejorros polinizadores, empezaron a ser eliminadas. (¿Por qué las llamarían “malas hierbas”? (No son venenosas)   

Esta costosa jardinería mecanizada, con podas exageradas y arbustos geométricos llegó a calles, camellones y a los grandes parques. Con las nuevas motosierras se podaban árboles en minutos, sus ramas caían con nidos de las aves. La naturaleza estaba bajo control. Se talaron miles de frondosos arboles cuyos tocones secos son visibles hasta el día de hoy.  

A los animalitos nativos, como las tuzas, que alteraban la imagen de modernidad, se les definió como plaga y se les declaró la guerra. “¡Tiene Ud. un problema de tuzas!” nos decían los encargados de las empresas de “Control de plagas” y les aplicaban veneno para ratas en sus agujeros. Los jardineros los taponaban y llenaban cruelmente los túneles con agua. En camellones y parques podaban el pasto hasta la raíz dejando el suelo desnudo, y volvían a podar con las nuevas desmalezadoras a motor, levantando nubes de polvo. (¿Quién supervisaría semejante trabajo?)

El suelo se compactó y las tuzas desaparecieron. En ese suelo sin vida la mayoría de los arbolitos de las campañas de reforestación morían pronto. Nuestras áreas verdes terminaron con árboles secos y los aun vivos deformes con sus ramas destrozadas. En las banquetas solo se veían postes de electricidad con selvas de cables negros. Esta degradación del paisaje urbano hizo descender la plusvalía de casas y terrenos aledaños. 

Aunque existe un Reglamento de Parques y Jardines Públicos y una Ley de Protección y Conservación de Árboles Urbanos (Favor de consultar en Internet) donde se establecen normas para la poda de árboles. No se respetan y nadie lo denuncia. 

En la UASLP se imparten las carreras de Biología, Agroecología y Arquitectura; pero dejamos las decisiones sobre nuestros jardines solo a los jardineros; y las de nuestros grandes parques y camellones a quien sabe quién. Ir contra la ecología siempre termina volteándosele a quien la ignora, pero la evidencia queda. Todo ser vivo está relacionado con todos los demás y si alguno es afectado, el ecosistema completo lo resiente. 

? Tuza. Cratogeomys castanops. emergiendo de su túnel. Pertenece a los roedores de la familia Geomydae. (De Geo = tierra). Vive a gusto en su mundo “Underground” comiendo raíces, lombrices e insectos. Estos animalitos diagnostican la salud de nuestros jardines pues literalmente los conocen a fondo. 

? Tuza. Nótense sus largas uñas para excavar y su cuerpo cilíndrico para desplazarse por sus angostos túneles. Bigotes y pelo le dan la sensación táctil al deslizarse en la total oscuridad subterránea. Se observan sus bolsas o abazones tras de las mejillas donde almacena alimento para llevarlo a sus crías.  

? Pese al Reglamento de Parques y Jardines Públicos y una Ley de Protección y Conservación de Árboles Urbanos de SLP. Los árboles se talan o dejan morir sin explicación alguna; no hay responsables ni culpables. Solo quedan los tocones secos como mudos testigos del ecocidio. 

? Con la poda extrema el suelo se compacta como cemento; el riego y la lluvia ya no penetran hasta las raíces. Pero se aparentan trabajos de mantenimiento. 

Ahora los suelos de camellones y parques tendrán que ser descompactados, rehabilitados, para su reforestación adecuada y recubiertos con el costoso pasto alfombra. Irónicamente, si se hubiera pensado en el bienestar de las pobres tuzas, la jardinería urbana de SLP hubiera ahorrado millones de pesos en el mantenimiento de áreas verdes, que seguirían siendo naturales y bellas. 

gonzalez7063@hotmail.com