Manipularon celulares de periodistas asesinadas, acusa familia

Manipularon celulares de periodistas asesinadas, acusa familia

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 Familiares de Yesenia Mollinedo, una de las dos periodistas asesinadas en Veracruz el 9 de mayo, acusaron que una hora después del crimen el celular de la camarógrafa Sheila Johana García fue manipulado por autoridades. Esto, a la par de que en redes sociales se emprendían campañas para revictimizar a las comunicadoras.
"El celular de Johana fue manipulado a las cuatro de la tarde del mismo día [del crimen]. Estábamos checando las redes y ella estaba como conectada. Alguien de la fiscalía manipuló su teléfono", acusó Ramiro Mollinedo, hermano de la víctima, desde el panteón municipal de Minatitlán, donde los restos de las periodistas fueron sepultados ayer.
De acuerdo con Mollinedo, su hermana registró su última actividad en el teléfono alrededor de las 14:45 horas, cuando se comunicó con su familia. Yesenia y Sheila fueron acribilladas después de las 15:00 horas en el estacionamiento de un Oxxo en el municipio de Cosoleacaque. Los asesinos habrían disparado contra ellas en 16 ocasiones.

Revictimización
Ramiro Mollinedo señaló que, a la par de que el celular de Sheila presuntamente era manipulado, comenzaron a difundirse mensajes revictimizantes sobre ambas mujeres, que iban desde vincularlas con actividades delictivas hasta aderezar con morbo la relación que ellas tenían. Sobre estas filtraciones habló el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, pero no para anunciar una investigación contra los servidores públicos que recabaron las pertenencias de las periodistas asesinadas, sino para responsabilizar a periodistas de los mensajes en redes.
"Apenas estábamos en eso cuando ya un periodista había sacado que le encontraron a la víctima 'cosas'. Bueno, no es un periodista, alguien que tiene un espacio en Facebook, Twitter", declaró García Jiménez en rueda de prensa desde el palacio de gobierno de Veracruz.
Dijo que después de los mensajes revictimizantes, llamó al secretario de Seguridad Pública (SSP), Hugo Gutiérrez, para corroborar que, como se sugirió en redes, en el vehículo donde acribillaron a Yesenia y Sheila hubiera drogas y un arma. "Le dije: '¿Es cierto eso?', ¿por qué lastimar o exhibir?", agregó el mandatario estatal.
Las declaraciones de García Jiménez sólo exacerbaron las inconformidades de periodistas que conocieron en vida a las dos compañeras asesinadas. Ramiro Mollinedo amagó con denunciar a las personas que filtraron los mensajes revictimizantes: "Queremos saber quién ordenó a sicarios cometer el crimen", expresó.
En un funeral con pocas personas, pocas oraciones y pocas despedidas, Ramiro Mollinedo pidió al gobierno de Veracruz dar con los responsables del doble crimen. Con Yesenia y Sheila suman 31 periodistas asesinados en Veracruz durante los últimos 17 años; seis de ellos, mujeres.
La petición de justicia no se limitó a dar con los autores materiales: "Le pido al gobernador del estado que no quede impune el homicidio aberrante que cometieron sicarios; gente de la delincuencia organizada que solamente son soldados que obedecen y que reciben órdenes.
"Que se dé con el autor intelectual, ¿quién dio la orden de matar a mi hermana?", cuestionaba Ramiro Mollinedo frente al ataúd de Yesenia. El también comunicador advirtió que los responsables del crimen quedaron grabados en cámaras de seguridad de comercios ubicados en la colonia Cerro Alto de Cosoleacaque, y del Centro de Comunicaciones, Computo, Control y Comando (C4).
"Mataron a dos mujeres trabajadoras; madres que, como cualquiera, pudieron haber tenido aventuras, errores y aciertos. Nosotros no somos nadie para juzgarlas en la vida personal. ¡Queremos justicia!", espetó. A unos metros del lugar donde enterraron a Yesenia, junto a las cenizas de su padre, fue despedida Sheila en un cotejo fúnebre más rápido y más privado.
Las familias demandaron a las autoridades estatales y federales desplegar seguridad en la puerta de sus casas, en donde gente extraña merodea. "Tememos por nuestra seguridad. Nos llaman, nos susurran y cuelgan", dicen familiares de Yesenia y Sheila, más mermados por el miedo que por el duelo.