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A tres años de 2024

Por Jorge Andrés López Espinosa

Noviembre 29, 2021 03:00 a.m.

A

El próximo miércoles 1º de diciembre se cumplen los tres primeros años del actual sexenio del Gobierno de México, altas expectativas se generaron con la promesa de convertir el hartazgo en esperanza, como nunca antes 30 millones de mexicanas y mexicanos volvieron -una vez más- a colocar toda su fe en una sola persona, creyendo que un solo individuo -sería capaz de transformar de un día para otro, un sinfín de problemas enquistados en una nación lastimada como lo ha sido México. 

Los resultados al día de hoy son desalentadores, pero eran totalmente predecibles desde aquel ya lejano primero de diciembre de 2018, con independencia del nombre de quien gobierne, cuando la esperanza de un país se coloca en un individuo y no en un proyecto, el resultado de esa ecuación serán de saldo negativo. 

Justo sobre ese punto es la reflexión de estas líneas, pareciera que México no acaba por salir del viejo modelo caudillista, pues  a tres años de distancia, la oposición al gobierno en turno sigue culpando al personaje, de todos los males, como el significativo aumento de la pobreza o el record de homicidios dolosos, por citar algunos; y no es porque no tenga gran responsabilidad, por supuesto que se tiene, sin embargo continuar culpándolo a él y sólo a él, eso nos conducirá dentro de tres años precisamente al escenario político no deseado, a volver a vender al electorado la falsa idea de que -nuevamente- será una sola mujer o un solo hombre quien cambie, modifique o transforme la realidad, iniciando y culminando el perverso circulo vicioso del sistema político mexicano. 

De modo que, a tres años, más allá de las personas, deberían estar gestándose hoy los proyectos, donde importen más los resultados que los nombres y apellidos. Le daré un ejemplo asociado a la medicina: Usted llegó al hospital inconsciente con fractura expuesta de tibia y peroné, en urgencias lo intervendrá un médico que Usted no eligió, pero es un cirujano especializado en ortopedia, junto con él anestesiólogos, instrumentistas, enfermeras que utilizarán equipo de la más alta calidad, le colocarán una placa de platino y desde luego todo esto en un hospital certificado, su intervención y recuperación será todo un éxito. 

El médico ni Usted tuvieron la necesidad de convencerse de confiar el uno en el otro, todo ocurrió con un proceso sistematizado en el que cada interviniente hizo lo que debía hacer y el resultado fue exitoso.

En la neo política, debería ocurrir lo mismo, procesos de gobernanza y gobernabilidad blindados frente a ocurrencias personales, proyectos sistematizados que contengan indicadores claros y transparentes, resultados palpables traducibles en auténtico bienestar, en resumen, menos discurso más acciones. 

De ahí la importancia que, a tres años de distancia de un nuevo gobierno federal, la respuesta frente al personalismo debería ser el proyecto de equipo, donde el electorado del futuro conozca el cómo y el qué, incluso más allá del quien, donde puedan consolidarse gobiernos de coalición de larga vida, que sean una amalgama de aportes con distintas visiones, uno o varios proyectos en que sea posible colocar por encima de los egos -siempre presentes en política-, la generosidad, el talento y la altura de miras. 

Finalmente, en el México del 2024 se deberá superar la terminología de vencedores y vencidos, pues la lealtad primigenia es y debe ser con la Nación, aún restan tres años hacia el 2024, pero de algo estoy plenamente convencido, de la oportunidad de que en este país se presenten por primera vez no sólo candidaturas presidenciales, sino auténticos Proyectos de Nación Plurales e Incluyentes, pero sobre todo, Realizables. 

Hasta la próxima.