“La credibilidad de las instituciones no se ancla en discurso si éste no va acompañado de acciones de total rechazo a todo acto de corrupción en su interior, de la aplicación de sanciones a quien quebrante la ley, a quien abusa de sus funciones y se sirve del poder que le es dado”
Margarita Luna Ramos (Ministra de SCJN).
El pasado fin de semana regresó el controvertido programa del “alcoholímetro”, esta vez, operado por el recién creado departamento de la fuerza metropolitana de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de San Luis Potosí, que en voz de su titular nos comentaba, que no era un operativo recaudatorio sino preventivo, y que según él, desde que fue abandonado en los trienios de Labastida Ochoa, García Valdez y Gallardo Juárez se multiplicaron los accidentes de tránsito.
Después del “banderazo” y toda la cosa, que pudimos ver en las redes sociales del operativo conjunto implementado con la Secretaría de Salud de Gobierno del Estado, así como, la Coordinación Estatal de la Policía Federal, en donde según sus primeros reportes sólo se hicieron “recomendaciones” a los conductores, generalmente jóvenes, pues se ubicó en la zona de “antros”, como, las avenidas Chapultepec y Carranza, pero también en ¡domicilios particulares!
Pues bueno, si existe un operativo que ilustre la falta del principio de integralidad en los programas de prevención a las conductas delictivas o antisociales, es precisamente éste; como les comentaba a mis brillantes y talentosos alumnos de la carrera de criminología, la temeraria afirmación del Secretario de Seguridad Pública, acerca de, la reducción de los incidentes delictivos viales, pues vale, es muy fácil de constatar con la realidad, sólo basta con comparar el porcentaje, de los mismos, frente a los reportados durante el primer mes de implementado, y de ahí, se verá si sólo es un discurso político o si tiene algo de sustento científico.
Pero les añadía a los chicos/as de la Uni, que el operativo antialcohol es la muestra de lo que no se debe hacer en prevención del delito, me explico amiga lectora amigo lector, y que conste que no pretendo hacer de esta columna una cátedra de la materia, este operativo se implementa a través de retenes en las vialidades, aparejado de ambulancias, médicos, grulleros, ministerios públicos, terminales bancarias, pues ni duda cabe que hasta la materia tributaria está inmersa, es decir, todo un “kit” intimidatorio al conductor con aliento alcohólico, si a eso usted le suma, que se posee el “quid” de, que ahora vamos a su domicilio algo así como un service room.
Cierto es, que en México la mitad de los delitos ocurren bajo el influjo del alcohol, aunque eso, no nos puede jamás llevar a la conclusión, válidamente digo, de que necesariamente implique la conducción de vehículos automotores, es decir, la violencia intrafamiliar, las agresiones sexuales, el robo, el homicidio, etc. se producen bajo un estado etílico, según investigaciones de Naciones Unidas aproximadamente el 60% de ellos; pero nótese que en esta tipología descrita de delitos, nada tiene que ver la conducción vehicular, es decir, el problema está siendo pesimamente visualizado, quizá por ignorancia o por dobles intenciones.
La ignorancia a que me refiero de nuestras autoridades policíacas, es porque, quizá en la academia nunca llevaron clases de economía, y esto no es cosa menor, en verdad, el fenómeno delictivo es de un orden macrosocial, no se trata sólo de garrotazos, macanazos, tehuacanazos, etc, sino, de entender que su complejidad, tiene muchísimas causas, entre ellas, las económicas.
Verá usted, el problema radica en que en San Luis Potosí –y creo en todo México en general, sólo de criminaliza el consumo y no la oferta-, es decir, es ignorar las leyes del mercado, lo que sucede es que para el combate al crimen se requiere de universitarios, de científicos.
La ONU ha recomendado a México que achique el horario de ventas de bebidas embriagantes, y en San Luis Potosí, hemos visto una política gubernamental completamente contraria, ósea, la permisibilidad a los “antros” y tiendas de convivencia de aumentar sus horas de venta, pero ¿qué nos pasa?, porque no se les da clase en las academias de policía federal, estatal o municipal de derecho internacional o de derecho comparado.
Que parte de lo que Naciones Unidas nos dice no se entiende, el problema está en la venta, carajo, no en el consumo, neta el 60% de los delitos ocurren bajo el influjo del alcohol, pero no necesariamente en la conducción de vehículos, sino más bien, en arenas que nada tienen que ver con el tránsito, tales como, la violencia intrafamiliar, los robos domiciliarios o a transeúntes, o que tal los pleitos vecinales, esos que, han orillado a México sea un país sumido en la violencia ante un Estado incapaz e incompetente.
Les decía que comentaba a mis alumnos, que el operativo antialcohol es precisamente la muestra que ilustra la falta de integralidad de una respuesta pública al delito, es decir, se castiga al consumidor y no al ofertante, y encima se le niegan opciones, o que decir, del clima de hostigamiento a la competencia de los “ubers”, ósea, si se achican las alternativas, además, si le aunamos que las tarifas nocturnas de los taxistas concesionarios no disminuyen en absolutamente ni un centavo (algo así como el gasolinazo que sólo aumenta y aumenta), y mientras tanto los antreros bien gracias.
Por si fuera poco, me queda claro, que en una entidad donde se comete un feminicidio cada tres días, o donde se ejecutan dos perdonas cada 24 horas, pues definitivamente los esfuerzos deberían de estar dirigidos hacia otro sentido.
Recaudatorio disimulado tal vez, lo que si no hay duda, por algo los gobiernos municipales no revivieron este polémico operativo, con un 48% de policías municipales reprobados en los exámenes de control y confianza (según el INEGI 2017), pues vale, era como jugar con fuego.
No me resta más que aconsejarles a todos/as los/as conductores/as que, videograben las detenciones en los retenes, en verdad, no es broma ni juego, el hecho de que la CEDH S.L.P haya fehacientemente documentado 94 detenciones arbitrarias el año pasado, y en lo que va del presente 14, nos obliga a protegernos.
La y lo espero con el gusto de siempre el próximo viernes.
carloshernandezyabogados@hotmail.com
Margarita Luna Ramos (Ministra de SCJN).
El pasado fin de semana regresó el controvertido programa del “alcoholímetro”, esta vez, operado por el recién creado departamento de la fuerza metropolitana de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de San Luis Potosí, que en voz de su titular nos comentaba, que no era un operativo recaudatorio sino preventivo, y que según él, desde que fue abandonado en los trienios de Labastida Ochoa, García Valdez y Gallardo Juárez se multiplicaron los accidentes de tránsito.
Después del “banderazo” y toda la cosa, que pudimos ver en las redes sociales del operativo conjunto implementado con la Secretaría de Salud de Gobierno del Estado, así como, la Coordinación Estatal de la Policía Federal, en donde según sus primeros reportes sólo se hicieron “recomendaciones” a los conductores, generalmente jóvenes, pues se ubicó en la zona de “antros”, como, las avenidas Chapultepec y Carranza, pero también en ¡domicilios particulares!
Pues bueno, si existe un operativo que ilustre la falta del principio de integralidad en los programas de prevención a las conductas delictivas o antisociales, es precisamente éste; como les comentaba a mis brillantes y talentosos alumnos de la carrera de criminología, la temeraria afirmación del Secretario de Seguridad Pública, acerca de, la reducción de los incidentes delictivos viales, pues vale, es muy fácil de constatar con la realidad, sólo basta con comparar el porcentaje, de los mismos, frente a los reportados durante el primer mes de implementado, y de ahí, se verá si sólo es un discurso político o si tiene algo de sustento científico.
Pero les añadía a los chicos/as de la Uni, que el operativo antialcohol es la muestra de lo que no se debe hacer en prevención del delito, me explico amiga lectora amigo lector, y que conste que no pretendo hacer de esta columna una cátedra de la materia, este operativo se implementa a través de retenes en las vialidades, aparejado de ambulancias, médicos, grulleros, ministerios públicos, terminales bancarias, pues ni duda cabe que hasta la materia tributaria está inmersa, es decir, todo un “kit” intimidatorio al conductor con aliento alcohólico, si a eso usted le suma, que se posee el “quid” de, que ahora vamos a su domicilio algo así como un service room.
Cierto es, que en México la mitad de los delitos ocurren bajo el influjo del alcohol, aunque eso, no nos puede jamás llevar a la conclusión, válidamente digo, de que necesariamente implique la conducción de vehículos automotores, es decir, la violencia intrafamiliar, las agresiones sexuales, el robo, el homicidio, etc. se producen bajo un estado etílico, según investigaciones de Naciones Unidas aproximadamente el 60% de ellos; pero nótese que en esta tipología descrita de delitos, nada tiene que ver la conducción vehicular, es decir, el problema está siendo pesimamente visualizado, quizá por ignorancia o por dobles intenciones.
La ignorancia a que me refiero de nuestras autoridades policíacas, es porque, quizá en la academia nunca llevaron clases de economía, y esto no es cosa menor, en verdad, el fenómeno delictivo es de un orden macrosocial, no se trata sólo de garrotazos, macanazos, tehuacanazos, etc, sino, de entender que su complejidad, tiene muchísimas causas, entre ellas, las económicas.
Verá usted, el problema radica en que en San Luis Potosí –y creo en todo México en general, sólo de criminaliza el consumo y no la oferta-, es decir, es ignorar las leyes del mercado, lo que sucede es que para el combate al crimen se requiere de universitarios, de científicos.
La ONU ha recomendado a México que achique el horario de ventas de bebidas embriagantes, y en San Luis Potosí, hemos visto una política gubernamental completamente contraria, ósea, la permisibilidad a los “antros” y tiendas de convivencia de aumentar sus horas de venta, pero ¿qué nos pasa?, porque no se les da clase en las academias de policía federal, estatal o municipal de derecho internacional o de derecho comparado.
Que parte de lo que Naciones Unidas nos dice no se entiende, el problema está en la venta, carajo, no en el consumo, neta el 60% de los delitos ocurren bajo el influjo del alcohol, pero no necesariamente en la conducción de vehículos, sino más bien, en arenas que nada tienen que ver con el tránsito, tales como, la violencia intrafamiliar, los robos domiciliarios o a transeúntes, o que tal los pleitos vecinales, esos que, han orillado a México sea un país sumido en la violencia ante un Estado incapaz e incompetente.
Les decía que comentaba a mis alumnos, que el operativo antialcohol es precisamente la muestra que ilustra la falta de integralidad de una respuesta pública al delito, es decir, se castiga al consumidor y no al ofertante, y encima se le niegan opciones, o que decir, del clima de hostigamiento a la competencia de los “ubers”, ósea, si se achican las alternativas, además, si le aunamos que las tarifas nocturnas de los taxistas concesionarios no disminuyen en absolutamente ni un centavo (algo así como el gasolinazo que sólo aumenta y aumenta), y mientras tanto los antreros bien gracias.
Por si fuera poco, me queda claro, que en una entidad donde se comete un feminicidio cada tres días, o donde se ejecutan dos perdonas cada 24 horas, pues definitivamente los esfuerzos deberían de estar dirigidos hacia otro sentido.
Recaudatorio disimulado tal vez, lo que si no hay duda, por algo los gobiernos municipales no revivieron este polémico operativo, con un 48% de policías municipales reprobados en los exámenes de control y confianza (según el INEGI 2017), pues vale, era como jugar con fuego.
No me resta más que aconsejarles a todos/as los/as conductores/as que, videograben las detenciones en los retenes, en verdad, no es broma ni juego, el hecho de que la CEDH S.L.P haya fehacientemente documentado 94 detenciones arbitrarias el año pasado, y en lo que va del presente 14, nos obliga a protegernos.
La y lo espero con el gusto de siempre el próximo viernes.
carloshernandezyabogados@hotmail.com

