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Antes y después

Por Marta Ocaña

Abril 27, 2023 03:00 a.m.

A

Regresar al ritmo habitual después de la experiencia de covid, resulta como un especie de re-set. Por una parte, es una celebración que emociona y entusiasma y por otra parte, es como tener que subir el Sótano de las Golondrinas cuando tan solo hay que ir al super o tender la cama como cualquier día. Pero finalmente, sanar es un respiro, es volver a la vida y reconocer que ésta es maravillosa.

Volver a la cotidianidad tiene un brillo que se había ido perdiendo en el día a día: la regadera se siente como si uno se mimetizara con el agua; el sol y el aire parecen inyectarnos su energía y el aliento que nos pone de vuelta en el juego de vivir.  

Pausar por enfermedad o malestar es un freno en nuestro cuerpo y en nuestros planes. Nos coloca en pausa y no nos deja opción más que dejarnos llevar por el letargo de los medicamentos y los apapachos, cuando tenemos la fortuna de estar consentidos. Hay quien la pasa no tan mal y quien la pasa peor y esos quizá el reposo nos lleva también a revisar nuestros devenir entre el delirio y la somnolencia.

Abrir la puerta hacia la calle metafóricamente hablando es como si de súbito nos absorbiera un vórtice. Nos revuelca, nos pasea, nos llena de polvo y de rato, nos deja libres; es entonces que dormimos, comemos o descansamos, o simplemente, vivimos

En mi caso, me dejado en un mejor momento que cuando me tomó en sus brazos por casi una semana. Y con ese ánimo renovado, me ha caído de novedad hasta planear la comida de la semana, como si fuera a recibir a un grupo de celebridades cada día. Y aunque pocos días después, se vuelve uno a enganchar en circuitos de humor ambivalente o de pesadez o fastidio, se agradece el poder mirar la vida con ojos nuevos, aunque sea por unos instantes.

En esos días, los problemas mundiales y locales siguen ahí o se han agravado, y los titulares continúan devorando nuestra tranquilidad y nuestro sueño. Así que los días de covid han sido también un oasis en medio de la arenga pública que revolotea en todas las conversaciones a nuestro alrededor.

Creo que no hay que esperar éste o algún otro malestar, para desafanarse de la manipulación de la opinión pública que nos quita la calma y el sueño por más sanos que podamos creer que estamos. 

Les deseo mucha salud en estos días y el resto del año.