Autonomía, siempre
La autonomía de las universidades públicas o de algunos organismos constitucionales no es una asunto gratuito o producto de la casualidad. Más que una definición jurídica, la autonomía tiene que ser vista y explicada desde una perspectiva política. Es el caso de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí que en próximos días cumple 100 años de habérsele otorgado por decreto legislativo, la calidad de Autónoma. La primera universidad pública en todo el país en haber conseguido esto.
En clave política, la autonomía es un reconocimiento otorgado por el Estado para cumplir su función en libertad y autodeterminación. La autonomía le ha permitido a la Universidad establecer un conjunto de fines, propósitos y medios, que se encuentran en función del interés superior de la ciudadanía. Es a la sociedad a la que se debe la Universidad. La autonomía -lo he dicho en otro momento- no es una graciosa concesión de Estado, sino que representa un atributo esencial para el debido funcionamiento de ciertas instituciones. Es a través de la autonomía como la Universidad ha adquirido capacidades para establecer su orden jurídico, su forma de organización, sus mecanismos de funcionamiento y la estructura de autoridad que le rige. El tiempo y la voluntad de muchas potosinas y potosinos, permitieron dar solidez a una institución que ha honrado a la autonomía y ha servido con creces a la sociedad a la que se debe.
Insisto, no es producto de la casualidad que, a lo largo del tiempo, los poderes en turno han tenido apetitos por capturar política, jurídica y económicamente a las instituciones autónomas del Estado. La Universidad Autónoma de San Luis Potosí no ha sido la excepción. ¿Por qué ha sido la disputa por la autonomía una constante en la vida política de estas instituciones?. Porque la autonomía universitaria es la que -en palabras de Humberto Muñoz García- “brinda la posibilidad de ejercer la reflexión y la crítica, para que la universidad sea el espacio libre en que se produzca y transmita el conocimiento”, la autonomía constituye además “un elemento de identidad y de convocatoria a la unidad” de las universitarias y los universitarios.
A lo largo de la historia política de México hemos podido presenciar cómo algunos personajes del poder público no han escatimado en mostrar descontento, escepticismo o incluso frustración, al no poder controlar a las instituciones autónomas del Estado. Olvidan o ignoran que hay virtud en la Independencia jerárquica de las instituciones autónomas frente a los poderes públicos: hay intereses superiores o funciones que no pueden estar sometidas a los designios o al arbitrio de una persona o un grupo en el poder. En términos políticos o incluso ideológicos, el énfasis de lo que hoy puede ser considerado como importante, pertinente o necesario mañana podría no serlo. De esto están hechas las alternancias.
Los gobiernos en turno tienen márgenes amplios de actuación para poder cumplir con las funciones que la propia constitución les otorga, pero con las instituciones autónomas el asunto es distinto. En el caso de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, los objetivos se han fijado para beneficio de la comunidad potosina y de la sociedad en general. Resultaría complicadísimo poder enumerar o siquiera sondear los grandes beneficios que la autonomía universitaria le ha otorgado al estado de San Luis Potosí.
Tampoco hay que olvidar que todas las instituciones autónomas honran a este atributo en la medida en la que cumplen con el propósito por el cual fueron creadas; dicho de otra forma: cada vez que atestiguamos que una institución autónoma ha cumplido con su función podemos entender que su autonomía es pertinente, necesaria y vigente.
Se equivoca quien desde el poder público observa a las instituciones autónomas como rivales, como igualmente se confunde quien desde las instituciones autónomas considera que su función debe ser contestataria o reaccionaria. La autonomía otorga a las instituciones la capacidad de poder interactuar con otros poderes del estado con estatura política, con madurez, con sentido de responsabilidad.
De eso está hecha la autonomía de las instituciones que sirven al Estado. Ése es el gran motivo de celebración y de lucha constante por la defensa de la autonomía de las instituciones que constantemente se encuentran bajo asedio: las amenazas políticas y presupuestales a las instituciones autónomas son amenazas a la sociedad.
Que la Universidad siga honrando su autonomía, que la Universidad siga sirviendo a la sociedad. Sirva este espacio para reconocer a todas las personas que han hecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, una institución grande, sólida y fuerte; y una institución al servicio de la sociedad a la que se debe. Siempre Autónoma, por mi patria educaré.
Twitter. @marcoivanvargas



